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Hace quince años, un pequeño pero intenso ciclón tropical nombrado Charley atravesó de sur a norte el occidente cubano. Ningún huracán de categoría 3 o superior había afectado las provincias habaneras desde 1948.
Es cierto, no hacen falta estatuas, ni calles, ni plazas con el nombre de Fidel. El gran monumento es el amor y el compromiso con su ejemplo y esta Revolución —más grande que nosotros mismos— que hizo y condujo. Él sigue latiendo a nuestro lado y al frente como el guerrero invicto, vivo en el alma de la Patria y en nuestro quehacer cotidiano.
Sobre la mirada profunda que caracterizaba al líder de la Revolución Cubana, en sus análisis sobre Estados Unidos, expresaría el premio nobel de literatura, Gabriel García Márquez: «El país del cual sabe más, después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo».
Nació el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (1926-2016), un 13 de agosto, en la finca Birán, perteneciente a la antigua provincia de Oriente, hoy en Holguín. El nuevo aniversario de tan feliz acontecimiento encuentra a Cuba en un trascendente momento de ruptura y negación dialéctica. Ya el Comandante no está con nosotros para brindarnos sus soluciones frente a los nuevos retos. Esa, ahora, es una tarea de todos y todas. Avanza un nuevo modelo de socialismo –en el que sabemos trabajó Fidel-, que acertadamente subraya y realiza en la práctica la continuidad de principios y obra.
El 26 de julio de 1978, al valorar el significado para Cuba de la ayuda internacional recibida a lo largo de la historia, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, afirmaba: “…El internacionalismo es la esencia más hermosa del marxismo-leninismo y sus ideales de solidaridad y fraternidad entre los pueblos. Sin el internacionalismo la Revolución Cubana ni siquiera existiría. Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad.”
“He vivido, enseñado y aprendido en muchos países, publicado más de veinte libros, conversado con centenares de personas, pero nada fue, ni desde lejos, tan importante como haber conocido a Fidel”, confesó el poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, a menos de dos meses de su muerte, en su última entrevista.
Te ofrecemos esta selección de imágenes y fragmentos de discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro que te acercarán a la estrecha relación que siempre mantivo con las más jovenes generaciones
En el aniversario del natalicio del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, compartimos con nuestros lectores el poema que le dedicara la poetisa Mirta Aguirre
I
Perfil que se recorta
sobre el azul del cielo;
paloma en pleno vuelo
que quiere descansar.
Asombro de palomas
y paloma de asombro,
se le posó en el hombro
Piquito de Coral.
(Esa paloma blanca
de la canción de cuna
junto a la barba bruna,
Los jóvenes aprendimos a quererlo y respetarlo, lo hicimos porque nos ha sido muy cercano, como un compañero mayor que aconseja y educa, porque nunca dejó de soñar o de luchar por su país y por el futuro y eso es lo mismo que no dejar de ser joven
Fidel nunca está lejos, nunca está ausente. Nacimos escuchando sus palabras, su verbo retador y firme, enfrentando a un enemigo peligroso y acechante. Cuando queríamos acudir a una enseñanza o a un argumento sólido, buscábamos las palabras de Fidel. El Comandante fue y ha seguido siendo el maestro que todos tenemos y admiramos.
Solo por el hombre del que hablaríamos aquella tarde de mayo él aceptó la entrevista. Fue hace apenas tres meses cuando llegamos a su casa del Vedado, allá por las calles H y 23, y desde el saludo de su hija en el portal comprendimos que Roberto Fernández Retamar, uno de los intelectuales más lúcidos de Cuba, no estaba bien de salud, pero a pesar de ello nos recibiría para ir tras sus recuerdos y anécdotas sobre el líder de la Revolución Cubana.
El 16 de febrero de 1959 Fidel asumió el cargo de Primer Ministro del gobierno provisional instaurado en Cuba después del triunfo revolucionario, cargo para el que había sido designado tres días antes. A partir de ese momento empieza a concretarse el programa revolucionario contenido en el alegato de defensa que pronunciara en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada, La historia me absolverá.
Amanece una vez más en la patria liberada. Agosto se empina, y tu nombre resuena en el tiempo, en ese espacio infinito cómplice de la historia. Con esas resonancias emotivas me atrevo a imaginar este diálogo amoroso y protector de dos hombres inmortales.
Hermano, ser de mi propio ser, vida de mi vida misma, tus manos aún las siento junto a las mías, las veo alzarse juntas por sobre los temporales del destino, y palpita en mi alma el más puro sentimiento de orgullo, sin los envanecimientos del poder ni las añoranzas de gloria; porque jamás fueron esos los sueños que compartimos.