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Soplillar es un pequeño y perdido caserío de carboneros cenagueros situado a unos 3 kilómetros de la costa este de Bahía de Cochinos y a 5 kilómetros de Playa Larga. Lo rodean bosques, abundante vegetación y pequeñas y profundas lagunas.
Allí residía Nemesia Rodríguez Montano, la niña campesina que fue ametrallada por aviones mercenarios cuando la invasión por Playa Girón en abril de 1961, y que inmortalizara el poeta cubano Jesús Orta Ruíz (El Indio Naborí) en elegía Los Zapaticos Blancos.
24 de diciembre de 1959. El pueblo de Cuba celebra la Nochebuena de la Libertad, en un ambiente que desborda todos los cálculos y expectativas. En ninguna otra época de la historia del país las condiciones han sido más propicias para entregarse al sano júbilo y sentarse a la mesa pascual sin temores, llenos de íntima y serena confianza.
La celebrada fecha fue cierta para ellos por primera vez. Aquella noche empezaron a darse cuenta de algo que hasta entonces no habían conocido, y era que luego del 1ro. de enero de 1959 la vida para ellos, los carboneros, iba cambiando perceptiblemente.
No pocos debieron disimular el nerviosismo con expresiones y gestos infantiles antes de consumir el primer bocado. Su ocupación les había impedido festejar como Dios manda la fecha del 24 de diciembre, y mucho menos sentarse a la mesa cerca de alguien tan importante.
Ningún escenario es mejor que la sala del Museo Nacional de la Campaña de Alfabetización para hablar con su directora, Luisa Yara Campos Gallardo, quien recuerda las palabras de Fidel en las que afirmaba que todo el mundo vendría a preguntar cómo fue posible hacer en un año esta campaña, y asegura: «La génesis de este museo (calle 29e No. 8610, Ciudad Libertad, Marianao, La Habana) está en esa idea del Comandante. Aquí está todo lo que pueda interesar para investigar tanto a los cubanos como al personal de otros países».
Arribamos al 2020 y los cubanos tenemos doble motivo para celebrar. El advenimiento de un nuevo año y con él una nueva etapa en nuestras vidas; el privilegio de celebrar el aniversario 61 del triunfo de la Revolución cubana. Una Revolución que como dijo Fidel está hecha por los humildes y para los humildes.
A pocos días de terminarse el año, Cubadebate y el sitio Fidel Soldado de las Ideas le invitan a recordar aquellas últimas batallas del Ejército Rebelde en diciembre de 1958, que darían paso al Triunfo de la Revolución el primero de enero. Aquí la historia, en las voces de sus protagonistas:
26 de diciembre de 1958. Toma de Palma Soriano. Fidel aplica acciones sicológicas contra la tropa enemiga. Varios años después, así narraría los hechos.
Enero no es solo el primer mes del año, es la génesis de la aurora redentora, que a partir de 1959, trajo para Pinar del Río nuevos y mejores amaneceres.
En estas tierras, a pesar del tiempo, se recuerda la presencia vívida y gratificante, honorable y necesaria a un mismo tiempo del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Los predios vueltabajeros recibieron su andar en varios eneros luminosos. Hasta aquí llegó a los 17 días del triunfo revolucionario.
Cumplía así la promesa:
Fría por el clima, pero volcánica por la pasión y el sentimiento patriótico: así fue la noche de este 6 de enero en el parque Martí, de Cienfuegos, donde el pueblo rememoró cómo, 61 años atrás, Fidel entró aquí, en un alto en el camino de la Caravana de la Libertad.
Para las nuevas generaciones de cubanos —los rebeldes y barbudos de hoy— esta será siempre una caravana inagotable, una caravana triunfadora, y sobre todo, de responsabilidad con el presente y el futuro de la Patria, aseguró Aylin Álvarez García, primera secretaria del Comité Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en La Habana, en el acto político-cultural que evocó la entrada de Fidel a La Habana, aquel 8 de enero de 1959.
Hoy cuando Estados Unidos e Irán, se encuentran a las puertas de un conflicto de carácter internacional, las palabras de Fidel Castro Ruz, cobran extraorinaria vigencia.
Mensaje del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz contra la Guerra Nuclear
El niño que fuera en su adolescencia y juventud un limpia botas, un billetero —que vendía los billetes de lotería-, un ayudante de carnicero y hasta un vendedor de helados, no imaginó nunca que su vida estaría ligada un día al hombre con el que muchos cubanos y cubanas soñaron alguna vez: el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz