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Es conjurar la felicidad y la plenitud de los hombres y las mujeres en el momento irrepetible de la vida diaria, de la construcción de esa vida
«Ni a la justa admiración ha de tenerse miedo, porque esté de moda continua en cierta especie de hombres el desamor por lo extraordinario», alertaba José Martí. «La normalidad no gusta de los grandes», advertía Fernando Martínez Heredia.
Hay hombres que trascienden su tiempo, que se convierten en símbolos de una causa y en encarnación de la voluntad de un pueblo. Fidel Castro es una figura excepcional, un ser humano de los que solo nacen cada varios siglos. Revolucionario, humanista y socialista, ocupa un lugar central en la historia contemporánea. Su vida y su obra son inseparables del pueblo cubano, al que representó y condujo en uno de los procesos de resistencia más largos, coherentes y heroicos frente al imperialismo estadounidense.
Por aquellos trillos que llevan al firme de la Sierra Maestra, el primero en el oficio debió ser René Rodríguez, pero las cámaras de cine y fotografía y los rollos de película que, por indicación del Comandante Fidel Castro, el soldado expedicionario traía consigo, se perdieron en los pantanos de raíces turbias y aguas muertas de Los Cayuelos, por donde el desembarco del yate Granma se trasmutó en naufragio que el argentino-cubano Che Guevara, con memoria nítida, narraría después a su compatriota el escritor Julio Cortázar. Aquel 2 de diciembre de 1956, los jóvene
Develar su carácter resuelto, sensibilidad y profundo sentido de la humanidad; para ello habrá que desprenderse de cualquier ápice de exaltación o mitificación que levante barreras indelebles entre el Comandante y su pueblo.
Por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro y del Dr. Armando Hart Dávalos, se fundó el Centro de Estudios Martianos el 19 de julio de 1977. Ese hecho trascendental tuvo lugar apenas un año después de constituido el Ministerio de Cultura, y con él se hacía realidad el anhelo de Julio Antonio Mella de sistematizar el estudio de la obra de José Martí.
Es útil repasar los documentos legales de la creación del centro. El Decreto No. 1 del Consejo de Ministros, del 19 de mayo de 1977, comienza, precisamente, citando las Glosas al pensamiento de Martí:
Develar su carácter resuelto, sensibilidad y profundo sentido de la humanidad; para ello habrá que desprenderse de cualquier ápice de exaltación o mitificación que levante barreras indelebles entre el Comandante y su pueblo.
Hoy se cumplen 50 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre las dos naciones
El legado de hermandad entre los líderes históricos de la Revolución Cubana y Samora Machel permanece en sus pueblos. Foto: Liborio Noval
Durante cinco décadas Cuba y Mozambique han forjado una amistad basada en el respeto mutuo y la colaboración, la cual ha llevado a acortar la distancia entre sus pueblos y crear nexos estables entre ambos Gobiernos.
Hace 30 años, al concluir su segundo viaje a Vietnam, Fidel Castro escribe una carta al entonces Secretario del Partido Comunista de Vietnam Do Muoi, para agradecer las atenciones que le han dispensado, pero en su inconfundible letra deja constancia de algo más notable y profundo, otra prueba irrefutable de lo que alguien definió como su capacidad de “ir al futuro y volver para contarlo”. Fidel vaticina el éxito de un programa de reformas que para la fecha tenía por delante descomunales desafíos.
Casi pegado uno al otro, Fidel inauguró en Camagüey dos cursos escolares, el primero de septiembre en 1976-77, la escuela vocacional de ciencias exactas Máximo Gómez Báez, una esplendorosa instalación que se abrió a la vista de todos en la Circunvalación Norte.
El 4 de septiembre de 1978 volvió a esta ciudad y dejó abierta la enseñanza en el instituto politécnico de la salud Dr Octavio de la Concepción de la Pedraja, sector de la salud que apremiaba la formación de personal para lo que se avecinaba en este campo.
Era 3 de septiembre de 2010, cuando el Comandante en Jefe en su Mensaje a los universitarios desde La Escalinata de la Universidad de La Habana, alertó sobre el derecho de la especie humana a preservar la vida, y se pronunció en contra de la guerra y por un futuro de paz, situaciones, «como en muchas luchas del pasado, es posible vencer»
Hace ocho décadas el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ingresó a la Universidad de La Habana. Entre sus muros y espíritu de lucha, donde se hizo revolucionario, quedó impregnado para siempre, en cada generación, el ejemplo rebelde del líder histórico de la Revolución.
En 1947 junto a un grupo de Acción Caribe durante el curso académico 1946-1947. Era entonces vicepresidente de la Facultad de Derecho.
En reiteradas ocasiones, Fidel se refirió a lo que para él significó su estadía, por aquellos años de la década del 40, en la Universidad de La Habana. Sirva este fragmento de un discurso y las fotos como recuerdo de los años en que comenzó «a tener conciencia de nuestra época y de nuestro deber», como afirmó.