La casa original ya no está, fue destruida  accidentalmente por un incendio en 1954, pero una réplica bastante cercana  construida 20 años después cuenta la vida de una familia que, con el  aporte de dos de sus hijos, contribuyó a uno de los virajes más  trascendentales de la historia de Cuba.
Una tarde de 1955, un joven que dijo llamarse Alejandro entró a un negocio de armas en el centro de la ciudad de México. Pidió "mecanismos de acción belgas", artefactos que se exhibían en el aparador, y que sólo compraban expertos o coleccionistas.
No sólo aprendizaje y política había en la Fede. Tantas horas de compartir militancia y discusiones dejaron material para algunas anécdotas curiosas.
Sobre las dos visitas de Fidel al periódico Trabajadores en una misma semana, el 25 y 28 de septiembre de 1990. La serenidad de los rostros contrasta con la dureza del momento: se abría paso en el país el anunciado período especial, con su carga de limitaciones y sacrificios, y el dolor de tener que abandonar muchos proyectos, pero sin lugar para la desmoralización ni el desaliento.
Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos.
La primera vez que vi a Fidel Castro en persona, posiblemente haya sido en alguno de los actos masivos que se celebraron en La Habana en las primeras semanas del año 1959, después de haber derrotado la sangrienta dictadura proimperialista de Batista.
La Habana organizó en 1969 la tercera edición de los torneos centrocaribeños de básquet y Panamá se llevó la victoria, debido a la excelente conducción del capitán del equipo, Davis Peralta, quien se echó en un bolsillo a la afición local. Eran tiempos de despegue para el quinteto cubano, devenido subcampeón de una justa que contó varias veces con la presencia del Comandante en Jefe, seguidor y practicante activo del básquet.
Avanzaba el segundo semestre del Año de la Victoria. Se adelantaba en el proceso de institucionalización del país después del vacío de poder que se produjo a la caída de la sangrienta y corrupta tiranía de Batista. Se iban dando los pasos previos necesarios para la aplicación de la Reforma Agraria en todo el país, y con ello, dejar bien claro, ante nuestro pueblo, y también ante sus enemigos, que se iniciaba una Revolución verdadera, popular, agraria y antimperialista.
Tony reprodujo cada detalle y emoción de aquellas fotografías, de modo que los dibujos son una síntesis de los rostros que captó Liborio y de la sensibilidad del pintor que, juntos, nos devuelven de manera conmovedora los personajes que allí aparecen.
Después de la última reunión de Unasur, el panorama en el continente se esclarece. Pero para comprender este esclarecimiento, debemos unir ciertos cabos.El presidente Uribe, con su anunciada ausencia y su tour explicativo de forma selectiva, renunció de manera descarada a la ocasión de vernos todos a los rostros y de hablarnos suramericanamente, como se debe hacer entre quienes compartimos una suerte y un destino común. Prefirió lo que él ha dado en llamar diplomacia muda, esto es, sin voz propia.
Hace 50 años, regida por el Gobierno de Estados Unidos y con la complicidad del entonces sátrapa dominicano y de elementos batistianos y politiqueros, se fraguó una tenebrosa conjura contra la Revolución Cubana.
El padre Miguel d´Escoto, presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, afirmó hoy que su encuentro con Fidel Castro fue un regalo de Dios y valoró de excelente el estado de salud física y espiritual del líder de la Revolución cubana.