Biblioteca
La visita de amistad de Fidel Castro a Chile marcó un paso decisivo, no sólo en la progresiva bancarrota de la política de aislamiento (impuesta por Estados Unidos) contra Cuba, sino fundamentalmente en el proceso de entendimiento, comprensión y solidaridad de los pueblos de América Latina, para enfrentar unidos los grandes intereses que se oponen a su pleno desarrollo político, económico y social.
A Ignacio Ramonet, director del mensuario Le Monde Diplomatique, en la reciente obra Cien Horas con Fidel. Dijo: “Sí, en 1947, con 21 años, me fui a la expedición de Cayo Confites, en pro del derrocamiento de Trujillo, ya que me habían designado en los primeros tiempos presidente del Comité Pro Democracia Dominicana de la FEU. También me nombraron presidente del Comité Pro Independencia de Puerto Rico, en el primer año de la Universidad o en el segundo. Había tomado muy en serio esas responsabilidades. Estamos hablando del año 1947, y ya desde entonces albergaba la idea de la lucha irregular...
“Estoy inmerso en la lectura”, anunció, “y escribo también”. (Durante un año ha escrito uno o dos artículos a la semana en Granma.) Tomó un volumen de las ordenadas pilas de libros, periódicos y revistas. “He leído con mucho cuidado los libros de Obama”. Hojeó las páginas de Sueños de mi padre y mostró los pasajes subrayados y las notas al margen en casi todas las páginas.
En 2009, un Fidel muy retirado se ha vuelto reflexivo. Escribe artículos acerca de temas de la actualidad política, lee y mira de manera selectiva la televisión. Hice mi primer documental con él para la televisión pública en 1968. Entonces y ahora él integra su biografía a la historia de los tiempos.
Siempre me pregunté dónde y cuando nació la expresión “Fidel sacude la mata”. Investigando para poder escribir esta sección sobre lo que aconteció en el primer año de la Revolución cubana pude establecer que el 21 de junio, en un discurso en la ciudad de Baracoa, Fidel Castro la empleó. Entonces dijo: “La mata habría que sacudirla por arriba y por abajo también. ¡Sacudirla!” ¿Se utilizó antes? ¿Quizás? Poco más de un mes había transcurrido de la firma de la Ley de Reforma Agraria que, como sabemos, sacó a flote que había gente que pasaba como simpatizante o militante de la Revolución y...
Hace 50 años, en el acto celebrado ante el Palacio Presidencial el 26 de octubre de 1959, el Comandante en Jefe Fidel Castro hizo un llamado al pueblo a prepararse militarmente.
Después de aquel primer contacto en 1961, de aquel primer retrato, mucho se han acercado e identificado Ecuador y Cuba. En la parte vieja de la ciudad de La Habana existe hace años la Casa Guayasamín como testimonio de solidaridad activa y del nexo vivo entre los dos pueblos que se inició el siglo pasado con la amistad de Martí con el patriota liberal y masón Eloy Alfaro, quien llegó al poder después de 30 años de lucha y que se reedita con la amistad forjada entre Guayasamín y Fidel.
Cuando se editó el libro sobre el gran patriota cubano Juan Gualberto Gómez por el escritor Leopoldo Horrego Estuch, hablé con Horrego porque a mí me interesaba muchísimo esa obra y él me orientó que fuera a recoger un ejemplar a la imprenta donde lo habían editado, y fui una mañana a esa imprenta para buscar el volumen. Pocos minutos después de haber salido de allí, llegó la policía, destrozó la imprenta, se llevó los libros de Juan Gualberto Gómez que todavía había allí. Aquello fue tremendo. Pongo siempre este ejemplo para que se tenga una idea del grado de represión y de control con...
La Historia me absolverá llegó a Bayamo en un transporte de Servicio por Carretera, consignados a Ambrosio Fornet Frutos (Pocho), ex secretario organizador de la Juventud Ortodoxa en la Ciudad Monumento.
Desde el punto de vista de su impresión, cronológicamente, La Historia me absolverá fue impresa en el “chinchal” de la calle Benjumeda; en la pequeña imprenta de Gener, en Guanajay; en la ciudad de Nueva York y en Santiago de Chile.
En estas breves reflexiones sobre ese documento trascendental de nuestra Historia quisiera abordar varias cuestiones que considero esenciales y que responden a los objetivos del evento que nos reúne. De un lado, el que considero significativo y necesario examen de los más esenciales propósitos de aquella extraordinaria pieza de oratoria forense que, increíblemente, era pronunciada desde una pequeña sala del Hospital municipal de Santiago de Cuba, donde se celebraba la vista del juicio oral, con el evidente propósito de que la misma quedara silenciada, tanto en aquel mismo momento, cuanto de...
Al joven Tomás Balart Puente —de 15 años de edad entonces—, la policía le ocupó el único folleto de La Historia me absolverá que se había quedado en la imprenta de su padrastro Emilio Jiménez. El propio Tomás Balart es el testimoniante de este episodio, que había permanecido en la nebulosa, pues Melba Puente, madre de Tomás y esposa de Jiménez, murió en 1956 y el dueño de la imprenta así como las hermanas de Tomás se marcharon hacia los EE.UU.