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Cuentan que eran las 11 de la mañana cuando una canción de moda comenzó a radiarse al unísono en varias emisoras del país. Mas fue por poco tiempo que aquella música con acento italiano se escuchó, pues un breve silencio dio paso a los primeros acordes del Himno Invasor y al llamado que sacudió a la nación: «¡Atención, cubanos! ¡Atención! Es el 26 de Julio llamando a la Huelga General Revolucionaria. Adelante cubanos. Desde este momento comienza en toda Cuba la lucha final que solo terminará con el derrocamiento de la dictadura...». Era el 9 de abril de 1958.
El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, rechazó el anuncio del Secretario de Estado Michael R. Pompeo de continuar durante dos semanas, del 18 de abril al 1ro. de mayo de 2019, la suspensión actual, con una excepción, del derecho a presentar una demanda conforme al Título III de la Ley Helms-Burton.
El Canciller cubano calificó desde su cuenta en Twitter a la Helms-Burton como una aberración que jamás debió existir, pues «viola el Derecho Internacional y daña a toda Cuba, a cada familia».
Cuatrocientas trece anécdotas recoge el libro Así es Fidel, una recopilación de historias conocidas o pedidas especialmente para la obra por su autor, el maestro de periodistas Luis Báez, quien tuvo la oportunidad única de acompañar como reportero de prensa al líder histórico de la Revolución Cubana durante décadas.
El libro, publicado en 2009 por la Casa Editora Abril, encierra, expresa el escritor, «un sinnúmero de anécdotas, episodios y vivencias de todos los que de alguna manera han estado en compañía de uno de los estadistas más excepcionales de todos los tiempos».
Aquella vivencia acrecentó mi afecto por el pueblo boricua. El nexo con la tierra de los Leones de Ponce viene desde 1993, viene de la amistad, de la solidaridad; porque, aquello que tratan de prohibirnos los indeseables, se convierte en lo que más ansiamos hacer. Por eso Cuba fue a Ponce 25 años atrás.
Corrían los meses precedentes a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y Ponce era la sede de la fiesta. Tal vez para la mayoría de los países convocados, asistir al evento se reducía a solicitar una visa y partir al encuentro de lo inédito.
A las gestas que le dieron a Cuba independencia y soberanía, y cimientos para la justicia social, le rinde profundo homenaje el proceso del cual está surgiendo su nueva Constitución. Será un logro relevante en una historia que –si de cultura jurídica propia se trata– viene de la Asamblea de Guáimaro. Esta, celebrada en medio de las contradicciones de una nación que se fraguaba en la gesta desatada meses antes, el 10 de octubre de 1868, fue imperfecta, pero abrió un camino de civilidad y siembra republicana para las ideas y los actos revolucionarios.
No hay todavía distancia histórica suficiente para hacer una exposición que abarque con total justicia el papel de Fidel en la historia del ser humano. Fue una de esas personas cuya vida y obra son indisolubles.
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han sido antagónicas desde épocas pretéritas. La conocida doctrina Monroe, que adjudicaba Cuba a Norteamérica, tras independizarse de España, está entre las primeras estrategias de dominio de nuestro territorio. Dos intervenciones militares aseguraron la imposición de la neocolonia, con la que frustraron la independencia y la soberanía nacional. Por si fuera poco, varios gobiernos y dictaduras corruptas garantizaron el control político, económico y social de la Isla para asegurar que la “fruta madura” cayera en su patio.
El mismo Primero de Enero de 1959, Jesús Orta Ruiz (el Indio Naborí) escribió la Marcha Triunfal del Ejército Rebelde. Fue en un muro de la prisión del Castillo del Príncipe donde el poeta plasmó los primeros versos. Había salido de Mantilla y caminó por toda la calle Infanta para nutrirse de la emoción popular.
A las 2.23 a.m. del sábado 26 de noviembre recibí un SMS: ¡Se murió Fidel! La noticia me dejó consternada. Inmediatamente encendí el televisor y por TeleSur se retransmitía la intervención de Raúl donde informaba la tristísima desaparición física de Fidel, nuestro Comandante en Jefe.
La propuesta estaba marcada con un halo de reto: “¿entrevistarías a…?”, la respuesta la di sin antes valorar la dimensión del compromiso, después vino la ansiedad por la confirmación de la cita; luego, cuatro días más tarde, la oportunidad de tocar un pedacito de la vida de Fidel de la mano del primer campesino incorporado al Ejército Rebelde.
Con Fidel (Castro) muere el último gran líder del siglo XX; el único que sobrevivió al éxito de su propia obra: la Revolución cubana, afirmó hoy el teólogo de la liberación Frei Betto.
“Creo que Fidel murió feliz por la coherencia de su vida”.
Fidel Castro, abundó, fue un hombre que, estemos o no de acuerdo con sus ideas y posiciones, convirtió a Cuba en una nación soberana, que ocupa un territorio pequeño, pero donde cualquier cosa que sucede concita la atención de todo el mundo.
Testimonio de uno de aquellos jóvenes que respondió al llamado de Fidel de formarse como contadores agrícolas y que un día, como hoy 10 de noviembre, hace 55 años, se graduó en esa especialidad de las ciencias económicas.