«Sin cultura no hay libertad posible»,
ha dicho Fidel,
o sea, «Ser cultos es el único modo de ser libres».
Así dijo Martí, y lo vivió, lo practicó.
Así lo cultiva Fidel, y lo vive, lo practica.
Me acuerdo cuando vi las páginas escritas
en la mano de Fidel en sus cuadernitos y cartas
de la Sierra Maestra,
en algún museo del Oriente,
en el año de la gran zafra de 1969,
y mi mente se abrió a toda la historia de la
Revolución Cubana y su líder actual.
«La Historia me absolverá»,
un alegato de un joven patriota,
pronunciado de memoria,