La causa del pueblo palestino encontró en Fidel un aliado, que denunció la injusticia en los más altos niveles internacionales
La causa palestina fue una causa de Fidel. Y a ella dedicó, desde el principio mismo de la Revolución triunfante, esfuerzos y solidaridad, que expresó en Cuba, en foros internacionales, y al más alto nivel en el que nuestro país levantó su voz.
de 2016.
Llanto en los ojos. Dolor en el centro del pecho. Mirada hacia el infinito como esperando una rectificación de la noticia, que nos devolviera vivo al Comandante. Así transcurrió ese día y muchos otros, pero ha sido imposible olvidar el por qué todo un pueblo, desde que el armón salió de La Habana, hasta que sus cenizas fueron depositadas dentro de una gran piedra, extraída de la Sierra Maestra y colocada en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, rindió tributo, al grande, al gigante, al eterno Comandante en Jefe.
Nadie duda de que necesitamos a Fidel todos los días. Y nos sentimos más seguros cuando lo tenemos con nosotros –en la dimensión que sea–, con su guía y su ejemplo.
Sus valores excepcionales nos hacen hasta «rebobinar» en nuestras mentes un momento junto a él o una conversación, al concebir o concluir alguna Mesa Redonda, en visitas a instalaciones educacionales en el campo, en una cooperativa, un macizo cañero, una presa, o en recorridos por otras naciones.
Colombia, víctima de guerras civiles y de gobiernos neoliberales, ha tenido una historia marcada por hechos que pueden hacer más comprensible su actualidad, aún insertada en la búsqueda de una paz necesaria, pero no lograda en toda su dimensión.
En este escenario, la nación sudamericana vivió, el 9 de abril de 1948, un estallido de violencia que recibió el nombre de Bogotazo, por haberse desarrollado en la capital, aunque acabó extendiéndose a otras zonas del país.
Siempre ha estado presente con su ejemplo, con sus ideas y acciones, en cada latido del país. En las adversidades y en los triunfos.
Ahora, cuando cumple 95 años, en un 2021 lleno de retos, pandemia y bloqueo criminal, el Comandante en Jefe vuelve «al pie del cañón», en esta gran batalla por la vida, lo mismo guiando a la generación de la continuidad, que corrigiendo los rumbos de la obra que construimos.
Este último año te hemos visto cabalgar, como guerrero invencible, en el combate a una epidemia a cuyas consecuencias te adelantaste con tu visión de futuro, cuando llenaste la Isla de médicos y centros científicos para poder hacer frente, con la ciencia, a las muchas enfermedades que llegan a través del tiempo.
«Hemos podido asomarnos a la Corea de los trabajadores liberados, del pueblo soberano y digno, de los científicos creadores, de los niños felices, ¡la Corea del socialismo!», expresó el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro, el 11 de marzo de 1986, durante su visita a la República Popular Democrática de Corea, donde sostuvo conversaciones amistosas con el líder, Kim Il Sung.
Habían transcurrido, entonces, 26 años desde que, el 29 de agosto de 1960, ambas naciones establecieran relaciones diplomáticas y de colaboración.