Bastión de lucha y victoria por una Cuba libre, en la historia del Segundo Frente Frank País resalta la certera visión de Fidel de extender el teatro de operaciones del Ejército Rebelde a otros territorios; las cualidades de jefe político y militar de su fundador, el Comandante Raúl Castro Ruz; el heroísmo de sus combatientes, y el apoyo de campesinos y obreros.
La historia iluminaría, aquel 27 de febrero de 1958, los nombres de los fogueados capitanes rebeldes Raúl Castro Ruz y Juan Almeida Bosque, con su ascenso al grado de comandante hace hoy 65 años, por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz; orden que, a su vez, los establecía como jefes de las nuevas columnas guerrilleras 6 y 3, respectivamente.
La Revolución recuerda a sus mártires, su sangre es savia de la que se ha nutrido y altar al que ofrenda las mejores obras; por eso, en el aniversario 65 del levantamiento armado de esta ciudad, el primer tributo fue para Pepito Tey, Otto Parellada y Tony Alomá, a quienes dedicaron ofrendas florales el General de Ejército Raúl Castro Ruz, y el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
Si para Fidel fue "el más valioso, el más útil, el más extraordinario de nuestros combatientes", y Raúl lo definió "valiente hasta la temeridad y (…) del tipo de hombres que penetran honda y definitivamente en el corazón del pueblo", el cariño con que Cuba recuerda a Frank País, lo convirtió en "el inolvidable".
Como la estrella dorada sobre el Turquino, que para distinguir el alto rango dado solo a tres grandes de la lucha, colocara sobre sus hombros Fidel, fue la vida del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, dedicada a la patria y al pueblo que lo acogió en su corazón.
Nació en La Habana, hace 94 años, pero fue en el Oriente cubano donde entró a la historia, frente a los muros del Moncada primero, y luego con el Granma, al emprender en Los Cayuelos el camino luminoso de la victoria.
El sagrado altar de la Patria que enaltece tan grandes símbolos como Martí, Fidel, Céspedes, Mariana, los mártires del 26 de Julio, de la insurgencia y de las honrosas misiones internacionalistas, acaba de realzar su prestancia tras intensas jornadas de restauración y conservación acometidas en sus monumentos funerarios, en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia.
Más bellas que nunca lucieron las rosas blancas y rojas de las ofrendas florales que, dedicadas a José Martí por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, y el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, fueron depositadas en el aniversario 167 del natalicio del Apóstol en el cementerio Santa Ifigenia.
El homenaje igualmente incluyó sendas ofrendas florales de Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, y del pueblo de Cuba.