El sábado 9 de mayo, Fidel recibió de manos de Kid Chocolate la faja de campeón mundial junior lightweight, título que ostentó el púgil cubano y que había conservado durante 25 años. La faja fue donada en pro de la Reforma Agraria.
 

En la revista Bohemia del 22 de marzo, se reprodujo un artículo del periodista estadounidense Herbert L. Matthews, cuyo texto ya había sido publicado en The New York Times. El renombrado editorialista, quien el 17 de febrero de 1957 entrevistó a Fidel en la Sierra Maestra, concluyó el artículo con las palabras siguientes: «No hay nada simple hoy. Aquellos que colocan a Fidel Castro en una categoría, que lo juzgan, elogian o condenan, están solo expresando miedos y esperanzas. Como todos los románticos, Fidel desborda las clasificaciones. Su pueblo lo quiere y eso es lo importante».

En 1960, el gobierno de Dwight D. Eisenhower perpetró una agresión económica contra la nación cubana al rebajarle la cuota azucarera en el mercado de Estados Unidos. En Cuba, la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros y el Gobierno Revolucionario encabezaron las protestas del pueblo ante esa acción que reducía los ingresos del pueblo cubano.
 

Era la madrugada del 16 de febrero, cuando Fidel llamó por teléfono al doctor Luis Buch, como secretario del Consejo de Ministros, y lo citó para el hotel Habana Hilton. Allí le planteó que hablara con Miró Cardona para informarle que Fidel se haría cargo del Premierato a las 6:00 p.m. de ese día y le preguntó: «¿Tengo que quitarme el uniforme?». Le respondió Buch: «Bueno, Fidel, no sé; pero fíjate en las opiniones que priman en América sobre los militares como jefes de Gobierno».

Con la presencia de Fidel, el primer día de marzo comenzó con un multitudinario acto en Las Martinas, Pinar del Río para entregar a 340 vegueros las escrituras que los convirtieron en propietarios de las fincas que ocupaban en ese territorio.
 
En su edición del 1ro. de marzo, la revista Bohemia convocó a una «colecta de la libertad», para recoger fondos para la Revolución. «Vamos a poner ese dinero, dice el llamado, en las manos honestas del doctor Fidel Castro para que sea él quien disponga lo que debe hacerse». (Bohemia, No. 9, 1ro. de marzo de 1959, pp. 70 y 71).

Preocupado por la situación económica de los periodistas, Fidel sostuvo un extenso intercambio con varios de ellos. El encuentro se efectuó la noche del 9 de marzo en el edificio del Tribunal de Cuentas. Analizó la situación pésima en que vivían muchos de ellos, y destacó, además, que el periodista es un obrero intelectual, presta su servicio social al Estado y trabaja para el pueblo, y que pocos profesionales son tan entusiastas y tienen tanta vocación.
 

Tras el primer encuentro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio en la Sierra Maestra —los días 16 y 17 de febrero de 1957—, Frank País García regresó a Santiago de Cuba y Celia Sánchez Manduley ocupó su puesto de avanzada en Manzanillo. Ambos, tenían el compromiso de hacer llegar a la Sierra Maestra el refuerzo solicitado por el Comandante en Jefe.
 
CELIA OPTÓ POR UN MARABUZAL
 

A finales de enero de 1957, el grupo guerrillero encabezado por Fidel Castro había logrado sortear el acoso de las tropas enemigas que le perseguían con saña después de sus victorias en el cuartel de La Plata y en la emboscada de los Llanos del Infierno. No obstante, la situación del naciente Ejército Rebelde era muy difícil. El peligro se había acrecentado con la traición de un campesino que sirviera de guía a los guerrilleros, tal como lo reconoció Fidel al decir: «cuando viene la traición de Eutimio que significa un momento muy difícil y estuvimos en peligro de ser exterminados otra vez».

Después de la victoria en La Plata —el 17 de enero de 1957—, la tropa rebelde al mando de Fidel Castro Ruz emprendió la marcha por todo el camino que bordea el mar, para luego ascender por el empinado lomerío rumbo a la desembocadura del río Palma Mocha. Allí, en una pequeña abra circular, hicieron campamento.
 
Fidel calculó que, tan pronto el gobierno dictatorial conociera de la victoria del Ejército Rebelde en el cuartel de La Plata, enviaría sus tropas en busca de la guerrilla para aniquilarla y decidió preparar las condiciones para que cayeran en una emboscada.