“Pero quizás lo más repugnante y doloroso de hechos como el que hoy conmemoramos, es que si al principio mataban para impedir la Revolución, casi puede asegurarse que el crimen de Barbados se comete para vengarse de una revolución, respecto a la cual no tienen ya ninguna esperanza de impedirla”.

“Hay un campo, sin embargo, en que los pueblos se pueden resarcir de heridas tan profundas. Y hay un castigo para los contrarrevolucionarios peor que todos los demás castigos, y es la propia Revolución, sus esfuerzos, sus éxitos, su marcha victoriosa. Hay un castigo para los criminales mayor que ningún otro, y es cuando el crimen que pensaron convertir en un arma para desalentar al pueblo, para atemorizar al pueblo, se convierte en energía para el pueblo, en fuerza para el pueblo, y en la multiplicación del valor del pueblo.

"Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como creemos hoy que resistimos a cualquier agresión".

"Y así, al despedir a los caídos de hoy, a esos soldados y a esos obreros, no tengo otra idea para decir adiós, si no la idea que simboliza esta lucha y simboliza lo que hoy es nuestro pueblo. Descansen juntos, en paz; juntos obreros y soldados, juntos en sus tumbas, como juntos lucharon, como juntos murieron y como juntos estamos dispuestos a morir"

El enemigo no cesa en su empeño de destruirnos. Hay dos concepciones: la de los elementos de extrema derecha en la política de Estados Unidos que sueñan con estrangularnos con un bloqueo económico todavía más férreo si fuera posible y barrernos por cualquier medio de la faz de la tierra. Son los que promueven leyes como la Helms-Burton, bien conocida y analizada por nuestro pueblo, y otras medidas draconianas. Son los que nos quieren destruir desde fuera.

“Hacia Cuba, desde Estados Unidos, se trasmiten alrededor de 1 000 horas semanales de radio promoviendo la subversión, los sabotajes a la economía, atentados. Esta modesta persona que ustedes ven aquí tiene el privilegio --y yo creo que la Iglesia debe tener algo que ver con eso-- de haber sobrepasado cientos de planes de atentados. Creo que las oraciones de ustedes o de muchos de ustedes están presentes en eso; algo tiene que haber, puesto que, bueno, ¿cómo habrá sido posible?”

“Con Chávez hablé muy seriamente en su última visita el pasado 21 de noviembre sobre los riesgos de magnicidio a los que estaba exponiéndose constantemente en vehículos descubiertos. Lo hice a partir de mi experiencia como combatiente entrenado en el uso de la mirilla telescópica y el fusil automático y a la vez, después del triunfo, como blanco de planes de atentados directamente ordenados o inducidos por casi todas las administraciones de los Estados Unidos desde 1959.”

“Les puedo asegurar que contra nosotros se elaboraron tantos planes de atentados, que yo le podría regalar uno a cada uno de los que están aquí presentes; no quiero ni mucho menos, pero explica un poco ese milagro de que esté conversando con ustedes, porque de acuerdo con el cálculo de las probabilidades debía estar en el más allá, pero les aseguro que no sería en el infierno. No voy a discutir creencias, en el purgatorio tampoco porque ya hemos atravesado un largo purgatorio durante mucho tiempo. En el cielo, seguramente; pero es que no hemos buscado para nosotros el cielo.

“Ustedes saben que la táctica, una de las tácticas predilectas del imperialismo, es el asesinato de los líderes revolucionarios.  Pero eso, hay que vivir conscientes de eso y no prestarle, no hacerle demasiado caso.”

“Realmente es un misterio señalar los responsables de los cientos de atentados contra mi vida. Todas las formas directas o indirectas para causar mi muerte fueron utilizadas. Ford, después de la renuncia moralmente forzosa de Nixon, decretó la prohibición de utilizar empleados del gobierno para cometer asesinatos… Estoy seguro de que Carter, por sus convicciones éticas de raíz religiosa, jamás habría dado la orden de hacerlo contra mí.