“Constituye una proeza sin precedente en la historia que, aun en estas circunstancias, ni una sola escuela, ni un solo hospital, ni un solo hogar de ancianos, ni un solo círculo infantil, se haya cerrado”.
“Les hemos garantizado la educación a todos los niños del país, la asistencia médica, la seguridad social, aun en medio de la guerra económica (…) sin embargo, no hemos cerrado una sola escuela, un solo hospital, un solo policlínico; no hemos cerrado un solo círculo infantil, un solo hogar de ancianos. ¿Cómo lo hemos hecho? Con grandes sacrificios y repartiendo lo que tenemos entre todos, queriendo multiplicar los peces y los panes con nuestro esfuerzo y con nuestro trabajo”.
“Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza? Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura”.
“Cuando hablamos de la superación de los miles de profesores de ciencias médicas, estamos hablando también de la superación de nuestra asistencia médica. En ese doble sentido tiene una enorme importancia la superación de los profesores. Como también tenemos que preocuparnos mucho en el futuro por la superación de los médicos aunque no sean profesores, y tendremos que establecer sistemas de perfeccionamiento para nuestros médicos. Es imprescindible, porque la medicina evoluciona constantemente, y no se puede estar al día en la medicina sin un estudio constante, sin una superación constante.
“Para estudiar medicina hay que escoger a los mejores entre nuestros estudiantes, los de mejores cualidades intelectuales, académicas, políticas y morales, sí, políticas y morales. (…) Es decir, para ser médico se requiere una sensibilidad exquisita, una gran calidad humana, gran capacidad intelectual y una moral a toda prueba”.
“Si queremos tener médicos de vanguardia es necesario una formación, una educación y una docencia de vanguardia. Desde luego que en la Revolución se estableció la práctica de que la docencia estuviera muy vinculada a los servicios médicos; prácticamente los principales hospitales del país son todos hospitales docentes. Eso ayuda a mejorar los servicios médicos, desde el momento en que en cada hospital están los profesores universitarios, cuando un hospital se hace hospital docente”.
“(…) un gran esfuerzo en el desarrollo de todas las ramas de la medicina en nuestro país, de todas las ramas sin excepción; implica un mejoramiento progresivo de todos los servicios médicos en nuestro país; implica un gran esfuerzo docente, y no solo la docencia universitaria, sino la docencia de los posgraduados, la formación de los especialistas; incluso las posibilidades de estudio y de superación de los que ya podrían considerarse médicos consagrados”.
“Siempre ha tenido simpatías entre nuestra juventud la carrera de medicina, goza de un gran aprecio social, cuenta con gran prestigio”.
“Y sin duda, que para estudiar medicina se requiere realmente vocación, voluntad de estudio, preferencia de la medicina sobre cualquier otra carrera”.
“Hay que mantener a los profesores que hoy están en nuestras aulas, e incrementar su reserva, cuidar celosamente los recursos humanos jóvenes que hemos formado en estos años, enfatizando en su profesionalidad y superación; continuar analizando las necesarias transformaciones a que debe ser sometida la enseñanza técnica profesional y el preuniversitario; perfeccionar el proceso de universalización de la educación superior, y lograr que todas las universidades del país transiten a partir de esta idea hacia esa excelencia académica y revolucionaria que el país demanda de sus estudiantes y prof