“Para mí la cosa está clara, bastante clara, todas las ideas. Y no se puede decir que estén descartadas todas las perspectivas de paz, aunque son difíciles. Depende de cómo vayan evolucionando los acontecimientos, tal como lo entiendo yo, que no es una situación cerrada, totalmente bloqueada; pero sí nosotros debemos, de cierta forma, trasmitir posiciones de confianza, bastante duras; quiero decir una posición más o menos firme, de firmeza, pero no inflexible.
“El problema de Colombia solo se puede resolver por la paz, y en la paz, pienso, todos deben poner su parte. Paz verdadera, porque unas cuantas paces allí han terminado en el cementerio”.
“No debe haber guerras. Debemos luchar, incluso, por buscar soluciones de paz en cualquier parte; también en Colombia. No debe haber guerra, porque por la guerra, en este minuto de la historia de América, no se resuelve ningún problema”.
“(…) en los propios Estados Unidos crece el movimiento por la paz, como en los propios Estados Unidos son cada vez más numerosas las manifestaciones populares en favor de la paz contra la política guerrerista de los imperialistas, contra la carrera armamentista, porque es un interés de toda la humanidad. Y es por eso que toda la humanidad, de distintas formas, de las formas que sean necesarias, ha de contribuir a la lucha por la paz”.
“(…) la lucha internacional contra el terrorismo no se resuelve eliminando a un terrorista por aquí y otro por allá; matando aquí y allá, usando métodos similares y sacrificando vidas inocentes. Se resuelve poniendo fin, entre otras cosas, al terrorismo de Estado y otras formas repulsivas de matar, poniendo fin a los genocidios, siguiendo lealmente una política de paz y de respeto a normas morales y legales que son ineludibles. El mundo no tiene salvación si no sigue una línea de paz y de cooperación internacional”.
“Y ante la realidad objetiva e históricamente inexorable de la revolución latinoamericana, ¿cuál es la actitud del imperialismo yanki? Disponerse a librar una guerra colonial con los pueblos de América Latina; crear el aparato de fuerza, los pretextos políticos y los instrumentos seudolegales suscritos con los representantes de las oligarquías reaccionarias para reprimir a sangre y fuego la lucha de los pueblos latinoamericanos”.
“¿Hasta cuándo vamos a permanecer en el letargo? ¿Hasta cuándo vamos a ser piezas indefensas de un continente a quien su libertador lo concibió como algo más digno, más grande? ¿Hasta cuándo los latinoamericanos vamos a estar viviendo en esta atmósfera mezquina y ridícula? ¿Hasta cuándo vamos a permanecer divididos? ¿Hasta cuándo vamos a ser víctimas de intereses poderosos que se ensañan con cada uno de nuestros pueblos? ¿Cuándo vamos a lanzar la gran consigna de unión?
“(...) nosotros podemos decir que Sancti Spíritus ha continuado la marcha de Serafín Sánchez; que el pueblo de Cuba ha continuado la marcha de Serafín, de Maceo, de Martí, de Agramonte y de todos aquellos hombres grandes e ilustres que con orgullo constantemente recordamos, como recordamos también y seguiremos la marcha de aquellos que a lo largo de este siglo lucharon, se sacrificaron, y muchos de los cuales dieron su vida en el cumplimiento del deber de defender la patria y la Revolución”.
“La solidaridad de Cuba hacia Puerto Rico viene desde el siglo pasado, desde la época en que éramos dos colonias españolas, las dos últimas colonias en este continente; desde la época en que luchábamos juntos por nuestra independencia; desde la época en que Martí fundó su Partido Revolucionario para luchar por la independencia de Cuba y contribuir a la independencia de Puerto Rico.
“Mucha sangre valerosa de puertorriqueños y muchos sacrificios ha costado a ese pueblo la ocupación imperialista de Estados Unidos. Muchos son los esfuerzos que Estados Unidos ha hecho por destruir el nacionalismo puertorriqueño, por destruir la cultura de Puerto Rico, por destruir todas las características propias del pueblo puertorriqueño. Y aun hoy, desgraciadamente, el pueblo de Puerto Rico no es independiente”.