“(…) en Bolivia no hay un solo revolucionario hoy que piense que pueda existir otro camino que el de la lucha armada revolucionaria. No hay nadie que no comprenda que el camino es precisamente el camino que señaló el Che”.

¡Solo en nuestras manos hay el valor de luchar, el entusiasmo y la fe de luchar frente a todos los obstáculos, hay la voluntad de crear, hay el propósito de triunfar!

“Luchar por el futuro no significa dejar de hacer todos los días lo que deba hacerse por el presente, no hay que confundir jamás una idea con la otra”.

“Los revolucionarios siempre lucharon para el futuro. Máximo Gómez y Martí lucharon para el futuro. Cuando Martí murió allí en Dos Ríos, sabía que estaba muriendo por un futuro; su preocupación no era ver el fruto de todo aquello. Habría sido extraordinariamente útil su presencia más tiempo. Muere en la flor de la juventud, puede decirse; cuando más estaba produciendo su talento. Ellos estaban luchando por un futuro”.

“Nuestra batalla es una batalla no solo de supervivencia, o de sobrevivir por sobrevivir, no; es una batalla para participar en la lucha por un mundo mejor, para participar en esa lucha junto al mundo”.

“Hoy, obligadamente, la lucha de cualquier país, de cualquier pueblo, especialmente los pueblos del Tercer Mundo, se convierte en una lucha por el mundo, en una lucha universal. Cualquier granito de arena que se ponga --unos pueden poner más, otros menos--, depende de factores y depende de circunstancias”.

“Hay que confiar en la historia, hay que confiar en los pueblos, y eso nos estimula en esta lucha, y nos enseña”.

“Esta obra, esta lucha es una lucha larga de nosotros y de ustedes también, los jóvenes, la nueva generación; es una lucha de todos, de jóvenes y de ancianos, de hombres y de mujeres, de todo el pueblo, en el cual se forma una conciencia”.

“Lo que reclamamos, y por lo que debemos luchar, es que la globalización inevitable que por ley de la historia hoy se desarrolla, sea la globalización de la fraternidad y la cooperación entre todos los pueblos, del desarrollo sostenible, de la justa distribución y el uso racional de las abundantes riquezas materiales y espirituales que con sus manos y su inteligencia es capaz de crear el hombre, condición indispensable para la patria común ineludible de una humanidad que puede y debe perdurar”.

“En los años venideros, junto con la lucha frente a la contrarrevolución, debe ocupar un lugar fundamental, un lugar igualmente importante, un lugar igualmente decisivo, la lucha frente al delito común, la lucha frente a las actividades antisociales.”