"Los yanquis no pueden destruir este proceso revolucionario, porque tenemos todo un pueblo que ha aprendido a manejar las armas; todo un pueblo que, a pesar de nuestros errores, posee tal nivel de cultura, conocimiento y conciencia que jamás permitiría que este país vuelva a ser una colonia de ellos".

"¡Y traidores los que se solidarizan con los traidores!  ¡Traidores los que en este momento tienen la desvergüenza de cohonestar la traición!  ¡Traidores los que en este momento tienen la osadía de predicar la división del pueblo, porque lo único que conseguirían, si debilitan al pueblo, si dividen al pueblo, es que los enemigos poderosos que tenemos de nuestra Revolución se sientan alentados a atacarnos!"

"Nosotros sabemos que el pueblo no se acobardará; nosotros sabemos que el pueblo está dispuesto a morir junto al Gobierno Revolucionario. Y el pueblo sabe, el pueblo sabe que de esta lucha, que de este proceso, solo podemos concluir con la victoria o con la muerte."

"Nuestro concepto revolucionario de defender al país con el pueblo, con todas las fuerzas del pueblo, con todos los brazos del pueblo, con todos los corazones del pueblo".

"(...) ¿qué país habría podido resistir lo que resistimos nosotros, sin el consenso de nuestro pueblo, sin el apoyo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo? ¿Por la fuerza? Eso no es posible; la fuerza es nuestro pueblo, es nuestro pueblo quien tiene las armas, es nuestro pueblo quien tiene el poder, es nuestro pueblo el que tiene todo".

"¡Creo en la movilización y la lucha de los pueblos! ¡Creo en las ideas justas! ¡Creo en la verdad! ¡Creo en el hombre!"

"(...) el Nuevo Cine Latinoamericano viene a constituir una fuente de valiosísimo material fílmico, de material que no es enajenante, material que puede enriquecer los valores culturales, morales, espirituales de nuestros pueblos".

“Usted acusa a los revolucionarios cubanos de ser torturadores. Lo exhorto seriamente a que presente uno solo de los más de mil prisioneros capturados en los combates de Playa Girón que haya sido torturado.  Yo estaba allí, no protegido en un lejano puesto general de mando.

“Cuando proclamamos la Ley de Reforma Agraria, Eisenhower decidió lo que había que hacer, […] En virtud de aquella decisión precipitada, nuestra cuota azucarera fue suprimida en diciembre de 1960, y más tarde redistribuida entre otros productores de esta y otras regiones del mundo como castigo.  Nuestro país quedó bloqueado y aislado.