"Constituye un esfuerzo sobrehumano dirigir cualquier pueblo en tiempos de crisis. Sin ellos, los cambios serían imposibles. En una reunión como esta, en la que se congregan más de mil representantes escogidos por el propio pueblo revolucionario, que en ellos delegó su autoridad, significa para todos el honor más grande que han recibido en la vida, a este se suma el privilegio de ser revolucionario que es fruto de nuestra propia conciencia".
“Al pueblo nuestro lo podrán desaparecer de la faz de la Tierra, lo que no podrán jamás es vencerlo; porque nuestro pueblo con su razón, con su heroísmo, con su dignidad, con su vergüenza y con su grandeza es un pueblo invencible, y es un pueblo al que hay que respetar”.
“La Revolución ha despertado el sentido moral del pueblo; la Revolución ha despertado la solidaridad humana en los hombres y mujeres de nuestro pueblo; la Revolución ha abolido el egoísmo y ha convertido la generosidad en la virtud principal de cada ciudadano; la Revolución ha recogido lo mejor de la nación; la Revolución ha barrido, la Revolución ha purificado, la Revolución ha adecentado, la Revolución ha redimido”.
“Nos gustaría una Iglesia unida, apoyando las justas reivindicaciones de los pueblos del Tercer Mundo y de toda la humanidad, y, de modo especial, las de América Latina, donde están o estarán en breve tiempo, al ritmo de crecimiento que llevamos, la mayoría de los católicos del mundo y también los más pobres”.
“El turismo se puede desarrollar porque es un recurso económico del país, proveniente de los recursos de nuestro cielo, de nuestros mares, de nuestra atmósfera; no somos petroleros, tenemos que explotar el sol, el mar, el aire y las bellezas naturales de nuestro país. Pero que nadie se imagine aquí jamás un turismo de juegos, de casino, de prostitución, o cosas por el estilo, ¡porque primero nos morimos de hambre hasta el último ciudadano de este país antes que consentir ninguna violación de esa índole a la moral de nuestro pueblo, a la ética de nuestra Revolución!”
“Póngase fin cuanto antes al genocidio del pueblo palestino, que tiene lugar ante los ojos atónitos del mundo. Protéjase el derecho elemental a la vida de sus ciudadanos, de sus jóvenes y sus niños. Respétese su derecho a la independencia y a la paz, y nada habrá que temer de los documentos de las Naciones Unidas”.
“En la América Latina no debe quedar ni uno, ni dos, ni tres pueblos luchando solos contra el imperialismo. La correlación de fuerzas de los imperialistas en este continente, la proximidad de su territorio metropolitano, el celo con que tratará de defender sus dominios en esta parte del mundo, exige en este continente, más que en ninguna otra parte, una estrategia común, una lucha común y simultánea”.
“La invasión cultural, destructora de nuestras identidades, arma nuclear del siglo XXI para el dominio del mundo, como ha sido calificada, es un problema real que sufren ya en grado muy alto los pueblos de nuestro idioma y nuestra sangre, afectando a todos: niños, jóvenes y adultos”.
“(…) un pueblo que recuerda a aquellos mambises del 68 y del 95; un pueblo que ha resistido con una dignidad y una valentía sin paralelo en la historia la potencia imperialista más poderosa de la Tierra; un pueblo que no tembló en Girón, ni vaciló en combatir y aplastar a los enemigos; un pueblo que no tembló en la Crisis de Octubre, ese pueblo no podrá ser jamás vencido”.
“Las ideas no solo son un instrumento para crear conciencia para que los pueblos luchen, sino que las ideas se han convertido en el principal instrumento de lucha en este momento; no en una inspiración, no en una guía, no en una orientación, sino en el principal instrumento de lucha (…)”