“En todas partes donde estuvieron los internacionalistas cubanos fueron ejemplo de respeto a la dignidad y la soberanía del país. La confianza ganada en el corazón de esos pueblos no es casual, fue fruto de su intachable conducta. Por ello, en todas partes quedó el recuerdo de nuestro ejemplar desinterés y altruismo”.
“(…) el desafío que las enfermedades hacen a la humanidad es un desafío serio, grave y creciente, y será creciente en la medida en que el descuido y la inconciencia sobre los problemas de salud pública sean mayores, de lo cual no puede culparse por entero, ni mucho menos, a los países más pobres de la Tierra, ya que aquellos que nos saquearon durante siglos han sido incapaces de dar el mínimo aporte para esa lucha, en vez de gastar el dinero en cantidades fabulosas, en guerras, especulaciones, lujos y otras cuestiones de las que no resultan esenciales en la vida”.
“Un día habrá que levantarles un monumento a los educadores, como habrá que levantarle un monumento gigantesco a todo el pueblo, aunque no se pueda hacer el monumento que merecen de piedra, o de mármol, o de acero. Hay algo más duro que todo eso y más duradero, porque un monumento material puede ser destruido, lo que no podrá ser destruido jamás es la página de la historia que ustedes han escrito”.
“Con nuestra vergüenza, con nuestra dignidad, con nuestro honor, con nuestro patriotismo, con nuestra conciencia revolucionaria, con nuestro espíritu, seremos capaces de vencer cualquier obstáculo que pueda sobrevenir. Pero de hecho, ya nuestro pueblo —podemos decirlo con orgullo— está escribiendo una página histórica sin precedente”.
“(…) creo en los pueblos y creo de una manera muy particular en estos pueblos de América Latina, tan humillados, tan saqueados, tan explotados, tan agredidos; ¡porque creo en esta mezcla de indios, de negros, de españoles y europeos, e incluso también de asiáticos que constituyen nuestros pueblos!, o al menos, de manera especial, nuestro pueblo, y en mayor o menor grado a la América Latina”.
“(…) como revolucionarios y hablando en términos amplios, hemos expuesto un concepto revolucionario, un concepto de estrategia revolucionaria válido para nuestro pueblo y válido para cualquier pueblo: la necesidad de estrechar filas, la necesidad de unir, la necesidad de coordinar, la necesidad de que todos los revolucionarios arriben a estrategias comunes de lucha”.
“Hoy puede decirse con mucha más justicia que un pueblo que está dedicado todo al estudio es un pueblo que necesariamente tiene un magnífico porvenir, es un pueblo que inevitablemente tendrá un grandioso porvenir”.
“Son las ideas las que nos unen, son las ideas las que nos hacen pueblo combatiente, son las ideas las que nos hacen, ya no solo individualmente, sino colectivamente, revolucionarios, y es entonces cuando se une la fuerza de todos, cuando un pueblo no puede ser jamás vencido y cuando el número de ideas es mucho mayor; cuando el número de ideas y de valores que se defienden se multiplican, mucho menos puede un pueblo ser vencido”.
“Quienes defendemos el socialismo como futuro para la humanidad, debemos estar en esta batalla que no es todavía la del socialismo, sino la de un mundo distinto librado de la miseria y la opresión, la de cientos de millones de hombres para los cuales es también indispensable convencer a los neocolonialistas de que les es imperativo cambiar, o derrotar su política mediante esta lucha de los pueblos”.
“Hoy, desde luego, la preocupación principal de nuestro pueblo y de nuestro planeta es que sea preservada la paz, sin la cual el mundo marcharía hacia un fatal abismo. Y por esa paz lucharemos con valentía, honor y dignidad, como lo hemos hecho siempre”.