“¿Y qué enseña la Revolución Cubana? Que la revolución es posible, que los pueblos pueden hacerla, que en el mundo contemporáneo no hay fuerzas capaces de impedir el movimiento de liberación de los pueblos”.
"Cuando se discute acerca de los derechos de las mujeres, de las aspiraciones de las mujeres, vemos que no puede haber derecho de mujer en nuestra América, ni derecho de niños, ni derecho de madres, ni de esposas, si no hay revolución."
"La Revolución ha significado mucho para la mujer cubana. Y dentro de la Revolución, la dirección revolucionaria se esfuerza por abrir más y más oportunidades a la mujer".
"¡Queremos paz con derecho, con soberanía y con dignidad!; ¡queremos paz sin renunciar a ser revolucionarios, sin renunciar a la Revolución!"
"¡Nosotros, los dirigentes de esta Revolución, estamos dispuestos a morir junto a nuestro pueblo! ¡No retrocederemos, no retrocederemos, no vacilaremos: nos mantendremos firmes! Y podemos proclamar serenamente, serenamente, que estamos dispuestos a morir en nuestros puestos".
"¿Qué necesita la Revolución? ¿Qué necesita nuestro pueblo? ¡Paz! ¿Qué quiere nuestro pueblo? ¡Paz!, trabajar, progresar, y nuestro pueblo necesita esa paz, porque mucho tiene que hacer, mucho tiene que trabajar para vencer la pobreza que nos dejaron, mucho tiene que luchar para lograr el estándar de vida que desea".
"Y esta obra de la Revolución —como toda la obra revolucionaria que nosotros podemos proclamar con verdadera satisfacción— ha tenido que realizarse en condiciones difíciles, en medio de un proceso revolucionario, en medio de las agresiones, de la hostilidad, de la acción de los elementos reaccionarios, de los elementos retrógrados y de la acción del imperialismo".
"En este mismo sector de la educación, si nos preguntamos qué es lo que la Revolución hace, qué es lo que la Revolución está haciendo, ya puede perfilarse una gran obra, una extraordinaria obra revolucionaria que no tiene precedentes en nuestra patria, y que no tiene tampoco precedentes en ningún país de América".
“¿Qué creyeron, que la bota de sus amos nos aplastaría? ¿Qué creyeron, que el “todopoderoso” imperio liquidaría la Revolución? ¿Qué creyeron, que nos ahogaríamos ante las dificultades, que sucumbiríamos ante el bloqueo, que nos acobardaríamos ante el peligro? Eso creyeron, ¡y se equivocaron! Eso creyeron, ¡y cada día será mayor la decepción, el desengaño! ¡Ni nos aplastarán, ni nos liquidarán, ni sucumbiremos, ni habrá miedo frente a las dificultades!”
“La Revolución despoja de la mente de los jóvenes toda aquella hojarasca de la sociedad burguesa, todas aquellas vanidades, todos aquellos prejuicios, todos aquellos absurdos, e inculca en el ánimo de los jóvenes sentimientos generosos, sentimientos nobles, sentimientos dignos”.