“Cada minuto de la vida nos enseña siempre algo, cada día.  Así, con la Revolución, vamos aprendiendo todos”.

“Nosotros sabemos que toda la fe y toda la confianza que en nuestros jóvenes depositemos nunca será mucha; nosotros sabemos que lo que la Revolución demande de ustedes, que lo que la Revolución exija de ustedes, siempre lo tendrá de ustedes”.

“La Revolución es una lucha tremenda, una guerra que cambia de forma, que a veces se vuelve guerra armada y otras guerra de clases desarmadas”.

“Una Revolución no es un paseo, ni es un baño de rosas, sino de sacrificio: una lucha dura y abnegada”. 

“La Revolución tiene fuerza, tiene convicción, moral, entusiasmo, y toda la dignidad que sea necesaria para batirse con sus enemigos y para liquidar a sus enemigos si es necesario, aniquilar a sus enemigos”.

“Lo que la Revolución necesita en cada centro de trabajo son militantes capacitados, los más educados políticamente, porque cuantos más militantes revolucionarios y con alto nivel de educación política tengamos en el centro de trabajo, más fuerza tendrá la Revolución, más apoyó en las masas, más solidez”.

“Lo que a la Revolución le interesa es que en cada centro de trabajo haya obreros preparados, obreros con una gran educación política, obreros capaces de orientar a sus compañeros, obreros capaces de explicar el socialismo, de discutir contra los derrotistas, discutir contra los ignorantes, de salirles al paso a los argumentos del enemigo, de explicar el porqué de cada dificultad, de explicar el pasado, de explicar el presente y de explicar el futuro”. 

“Para orientarnos nosotros mismos, en primer lugar, y para saber orientar correctamente a nuestro pueblo, tenemos que aprender y tenemos que enseñar.  Estudiar y enseñar, porque es vital y es decisivo para la Revolución, puesto que aquí se han enfrentado fuerzas históricas, intereses antagónicos e irreconciliables, en una lucha a muerte”.

“En medio de una revolución, de una revolución verdadera como es esta, en medio de un cambio tan profundo, tan audaz, en medio de un conflicto de tal dimensión histórica como es el conflicto en que nosotros estamos enfrascados con la más poderosa fuerza reaccionaria del mundo, hay que estudiar, y hay que estudiar de verdad; y hay que adentrarse a fondo, y hay que sacar a relucir todas las armas y todas las fuerzas de la ciencia y de la verdad”. 

“Para la Revolución nuestra, proceso convulso, audaz, que se adentra en la historia firme y resueltamente, desafiando tantas y tantas dificultades, significa mucho el que nuestro pueblo, todos nosotros —unos más tarde, otros más temprano—, hayamos ido haciendo nuestra la única ciencia política y revolucionaria verdadera que existe”.