“La hora es de trabajar sin miedos ni temores, la hora es de trabajar sin desconfianzas ni dudas, de trabajar todos, de trabajar todos los cubanos sin excepción; de trabajar todos por el bien de todos, porque el triunfo de la Revolución es el triunfo de todos, y porque el fracaso de la Revolución sería el fracaso de todos”.

“Podemos afirmar que nuestra Revolución es ahora más fuerte, que nuestra Revolución es ahora más sólida; que Cuba y su Revolución serán mejor comprendidas, que Cuba y su Revolución tendrán cada día más simpatizantes, que Cuba y su Revolución tendrán cada vez más amigos en todos los pueblos del continente, y eso es lo que hace más difícil una contrarrevolución”.

“Esta Revolución la hicieron hombres que tienen sentido del deber y sentido de la disciplina, que están muy por encima de todas las vanidades y de todas las ambiciones de este mundo”.

“Cuando iniciamos esta lucha no le pedimos permiso a nadie; cuando iniciamos esta lucha no contábamos más que con nuestras propias fuerzas.

“Yo sé, y todos sabemos, que con nuestro pueblo podemos contar en cualquier hora, en cualquier circunstancia y para cualquier sacrificio (EXCLAMACIONES DE: “¡Siempre, siempre!”), eso lo sabemos; pero nosotros estamos muy conscientes de que nuestro deber es conducirlo al triunfo, de que nuestro deber es agotar todos los recursos de la inteligencia y de la razón para conducirlo al triunfo.

“La Revolución en el futuro no podía tener más enemigos que nosotros mismos, que la Revolución en el futuro no podía tener más enemigos que nuestros propios errores; que si lo hacíamos bien, que si cumplíamos con nuestro deber, que si teníamos un sentido cabal de nuestras responsabilidades, nada podría derrotar a nuestra Revolución, nadie tendría nunca fuerzas para derrotar a nuestra Revolución”.

“La obra de la Revolución no se mide solo en su aspecto externo; hemos edificado mucho más que eso, hemos construido mucho más que eso: tenemos un pueblo, un pueblo cada vez más preparado, un pueblo cada vez más formado, un pueblo cada vez más consciente, un pueblo cada vez más revolucionario”.

“Somos marxistas, somos revolucionarios, somos realistas, pero tenemos cosas muy sagradas; sobre una serie de cuestiones tenemos nuestras ideas revolucionarias, nuestros conceptos, y hay cosas muy sagradas, y como revolucionarios las defendemos y las sabemos defender”.

“Nosotros debemos aprovechar lo que la humanidad, lo que la inteligencia humana produce y, de la misma manera, debemos estar dispuestos siempre a facilitarles a los demás pueblos los descubrimientos que nosotros hagamos, las investigaciones que nosotros hagamos, los éxitos que nosotros tengamos. Y esa es la filosofía de nuestra Revolución: si recibimos de todos los pueblos, debemos estar dispuestos a facilitarles también nuestros conocimientos a todos los pueblos”.

“Las revoluciones plantean este tipo de lucha, un tipo especial de lucha, y en las revoluciones los pueblos no admiten ni conocen otra alternativa que la victoria”.