"La Revolución, al revés de lo que ocurría en el pasado, no se caracteriza por la demagogia o por las falsas promesas. Se enfrenta a las dificultades y trata de resolverlas, con sencillez y modestia".
“La Revolución, la gran tarea de la Revolución es esencialmente la tarea de formar el hombre nuevo de que aquí se habló, el hombre nuevo de que habló el Che, el hombre de conciencia verdaderamente revolucionaria, el hombre de conciencia verdaderamente socialista, el hombre de conciencia verdaderamente comunista.”
"En estos instantes, si ustedes nos preguntan cuál es la cosa fundamental en nuestra Revolución, cuál es el signo más característico de nuestra Revolución, nosotros responderíamos sin vacilación alguna que el trabajo. El trabajo es lo que en este momento más caracteriza a la Revolución".
“Y esa característica esencial del movimiento revolucionario que surgió aquel día es hoy también la característica esencial de nuestra Revolución: la confianza del pueblo en sí mismo, la fe del pueblo en su causa, la convicción del pueblo de que no habrá dificultad, por grande que sea, que no logremos vencerla; de que no habrá camino, por difícil que sea, que no seamos capaces de seguirlo hasta el final.”
“Cualesquiera que hubiesen sido nuestras obras, por meritorias que puedan parecer, debemos empezar por situarnos en esa posición honrada de no presumir que sabemos más que los demás, de no presumir que hemos alcanzado todo lo que se puede aprender, de no presumir que nuestros puntos de vista son infalibles y que todos los que no piensen exactamente igual están equivocados”.
“La Revolución espera contar con un verdadero ejército no solo de la salud, sino de las mejores cualidades, de las mejores virtudes, del mejor espíritu de nuestro pueblo, de su moral, de su generosidad, de su espíritu de solidaridad”.
“El internacionalismo es una de nuestras banderas más sagradas, y desarrollamos nuestra conciencia internacionalista en la práctica del internacionalismo. Y sumándonos también modestamente, en la medida de nuestras fuerzas, a la tarea de colaborar y luchar también por otros pueblos. Este espíritu internacionalista es la esencia de nuestros ideales revolucionarios”.
“La Revolución liberó el deporte, lo convirtió en una sana práctica de todo el pueblo, erradicó toda fórmula de profesionalismo deportivo”.
“Fue la Revolución la que erradicó las viejas prácticas y vicios en el deporte; fue la Revolución la que hizo posible que este fuese el primer país de América donde el deporte dejase de ser una actividad comercial, mercantil, para convertirse en una actividad educacional, cultural”.
“El deporte no es en nuestra patria un instrumento de la política; pero el deporte sí es en nuestra patria una consecuencia de la Revolución”.