"(...) sin educación, realmente no puede haber Revolución. Y la Revolución alcanzará tanto más avance y tanto más éxito, cuanto más trabaje en el campo de la educación, cuantos más técnicos competentes, hombres, administradores competentes, maestros, técnicos, cuadros revolucionarios, tenga. Y en eso está lo fundamental".
“La Revolución, nuestra Revolución socialista, se guía, fundamentalmente, por el propósito de servir al pueblo y de servir a los seres humanos, no anda escatimando ni sacando cuentas para reducir presupuestos dejando niños sin maestros. No, se enfrentaron todas esas dificultades, porque todavía viven familias en lugares apartados, en viviendas aisladas en el campo, siempre hubo sin embargo una respuesta y siempre hubo un maestro”.
"Y fue muy importante ver cómo una revolución puede no tener dinero, pero si tiene pueblo resuelve problemas, porque nuestra Revolución fue capaz de movilizar el entusiasmo de la juventud y llevarla allá a los lugares más apartados de las montañas: una gran lección, sobre todo ahora, en época de crisis en que no hay dinero".
"Hemos ganado una gran batalla, y hay que llamarlo así: batalla, porque la victoria contra el analfabetismo en nuestro país se ha logrado mediante una gran batalla, con todas las reglas de una gran batalla. Batalla que comenzaron los maestros, que prosiguieron los alfabetizadores populares, y que cobró extraordinario y decisivo impulso cuando nuestras masas juveniles, integradas en el ejército de alfabetización "Conrado Benítez", se incorporaron a esa lucha".
“(...) Nicolás Maduro, un hombre de pura estirpe obrera, modesto, honrado y pobre, que nunca aspiró a cargo alguno y hoy se entrega a cumplir el deber que puso en sus manos el inolvidable Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana, cuando el azar de la vida le impidió seguir dedicando cada minuto, cada segundo, a lo que hoy constituye el más noble sueño de la humanidad. Maduro ha demostrado el talento, integridad y energía que el gran líder supuso en él”.
“El revolucionario debe saber domar su impaciencia y no permitir que la impaciencia lo domine a él. En muchos aspectos del trabajo creador de la Revolución, nunca sacrifiquemos la impaciencia, pero nunca sacrifiquemos la meta, y si es preciso, sacrifiquemos primero la impaciencia que la meta”.
“El camino inevitable de las revoluciones, y por eso en muchas circunstancias el camino inevitable de la lucha armada revolucionaria, porque a los enemigos de los pueblos no solo hay que arrebatarles las armas con que mantienen por la fuerza la explotación de los pueblos, hay que arrebatarles las riquezas que constituyen la base de esa explotación, y hay que arrebatarles los medios con los cuales mantienen a los pueblos en la ignorancia”.
“La revolución no es cuestión de días, ni de meses; la revolución no es cuestión de años. La revolución es un proceso largo, y los frutos de una revolución no se han de ver por eso ni en un día, ni en un mes, ni en algunos años”.
“Creemos que es un texto digno del primer Estado socialista de obreros y campesinos, de trabajadores manuales e intelectuales, del continente americano, en el cual la soberanía y todo el poder pertenecen real y verdaderamente al pueblo laborioso, poder fundamentado en la propiedad colectiva sobre los medios de producción y sustentado en la firme alianza obrero-campesina, guiada por la clase obrera y su vanguardia organizada marxista-leninista, el Partido Comunista de Cuba, fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”.
“Se ha trabajado concienzudamente en la elaboración del proyecto de Constitución. En él se ha sintetizado las experiencias de nuestro pueblo y la experiencia universal de los pueblos que nos precedieron en la edificación de la sociedad socialista”.