“(…) marcharemos hacia adelante, y en el futuro (…) tendremos nuestra constitución socialista. Y esa constitución socialista será la ley fundamental de nuestro Estado, estarán señalados los derechos y los deberes, las funciones de cada ciudadano, el papel de las masas en la vida del país”.

 

“La proclamación de nuestra Constitución socialista, y la creación de los Poderes Populares, han significado un paso extraordinario en la descentralización del Estado, en la participación más directa de las masas en la administración del país, una formidable escuela de gobierno y un enorme impulso a las actividades provinciales y municipales”.

“La Constitución la hemos hecho nosotros, el Código Electoral lo hemos hecho nosotros, el sistema lo hemos ideado y lo hemos desarrollado nosotros, que es lo que ustedes han estado defendiendo: el derecho del país a establecer las normas, el sistema económico, político, social que estime pertinente”.

“Hacemos cambios, pero sin renunciar a la independencia y a la soberanía; hacemos cambios, pero sin renunciar al verdadero principio del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, que, traducido al lenguaje revolucionario, es el gobierno de los trabajadores, por los trabajadores y para los trabajadores.

“La nación tiene ya una Constitución nueva, revolucionaria, socialista, no impuesta por nadie sino discutida y aprobada por todo el pueblo”.

“(…) nuestra Constitución existirá para ser cumplida total y exhaustivamente”.

“Nuestro pueblo puede sentirse orgulloso cuando discuta esta Constitución. La Revolución dará un gran paso histórico hacia la institucionalización (…)”

“(… ) es nuestro propósito (…) luchar consecuente y tenazmente, para que cada uno de los preceptos de esta Constitución se cumpla; que nadie le pueda imputar a la Revolución jamás, de que acordó leyes y principios que después no se cumplieron”.

“Cuando hagamos nuestra constitución socialista, queremos que sea no una constitución formal sino de fondo y de forma, que responda a las realidades y que sea expresión jurídica del pensamiento revolucionario; entonces será nuestra constitución y nuestro Estado socialista. En esa constitución deberá ser definido cuál es el papel del Partido, sin formalismos, y los conceptos serán definidos; cuál será el papel del Partido, según nuestra concepción marxista; qué es el Partido y qué es la administración.

“La Revolución ha institucionalizado el país, proclamado la  Constitución socialista, creado la Asamblea Nacional y los Poderes Populares, experiencia desbordante de riqueza política y posibilidades sociales, escuela de autogobierno donde participa todo el pueblo. Las funciones del Estado han sido ampliamente descentralizadas en un grado tal que no conoce ningún régimen burgués”.