"La Revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en culto a la personalidad. No se concibe en el socialismo un caudillo, no se concibe un caudillo tampoco en la sociedad moderna, donde la gente haga las cosas únicamente porque tiene confianza ciega en el jefe o porque el jefe se lo pide. La Revolución se basa en principios. Y las ideas que defendemos nosotros son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo".

 

(...)"la Revolución tiene un derecho:  el derecho de existir, el derecho a desarrollarse y el derecho a vencer.  ¿Quién pudiera poner en duda ese derecho de un pueblo que ha dicho "iPatria o Muerte!", es decir, la Revolución o la muerte, la existencia de la Revolución o nada, de una Revolución que ha dicho "¡Venceremos!"?"

“Nadie sabe lo que nuestro pueblo, cada vez más unido, más culto y más fuerte, es capaz de alcanzar. No descansaremos en nuestra heroica y digna lucha. Cumpliremos todos los objetivos que juramos en Baraguá. Ganaremos la épica batalla de ideas”.

“Somos partidarios de que a la juventud se le eduque bien, se le enseñe bien, se le organice bien, se le capacite bien, se le forje bien. Y quizás la Revolución no tenga ninguna otra cosa más importante que esa: que preparar a las nuevas generaciones para una vida superior, para una vida mejor, para una vida distinta”.

“Dentro de nuestra concepción revolucionaria y verdaderamente socialista, cabe perfectamente la idea de la inversión extranjera, y el máximo de posibilidades, garantías y seguridad para los que inviertan en nuestro país”.

“(…) un diputado debe hacer todo lo que pueda por su país en cualquier parte donde se encuentre, no puede volverse sectario, pensar únicamente en su distrito; pero el diputado debe hacer todo lo que pueda por su distrito, y cuando no pueda hacer nada, hablar con los electores cada vez que pueda y explicarles qué se hace y qué no se hace, qué puede hacerse y qué no puede hacerse. Constantemente hay que estar dando explicaciones”.

“(…) lo que ha significado en el orden personal para los diputados el contacto directo con los electores, las impresiones que han sacado, la admiración que han experimentado, en un proceso donde los diputados aprendieron más que lo que enseñaron en los contactos con la población”.

“El poder no ha sido fruto de la política, ha sido fruto del sacrificio de cientos y de miles de nuestros compañeros. No hay otro compromiso que con el pueblo y que, con la nación cubana. Llega al poder un hombre sin compromiso con nadie, sino con el pueblo exclusivamente”.

“La Revolución no se podrá hacer en un día pero tengan la seguridad de que la Revolución la hacemos, tengan la seguridad que la Revolución la hacemos, tengan la seguridad de que por primera vez, de verdad la república será enteramente libre, y el pueblo tendrá lo que merece”.