“Y así, la medida de la Reforma Agraria debe marchar parejo, con todas las demás medidas de la Revolución, en cada una de las cuales nos esmeraremos cada día más, los beneficios de cada una de las cuales se verán cada día más”.

“Esta Revolución la defiende el pueblo, la defienden los hombres y las mujeres que tienen valor para marchar con ella, que tienen fe para marchar con ella, que tienen espíritu de hierro para marchar con ella, para luchar junto a ella, para librar las batallas que sean necesarias junto a ella”.

“Nuestra Revolución, debemos advertirlo bien claramente, no renunciará jamás a sus principios democráticos; nuestra Revolución no renunciará jamás a sus principios humanos, pero nuestra Revolución tampoco renunciará jamás a su propósito de que exista en Cuba justicia social, y por eso hemos concretado bien claro nuestras ideas”.

“Nadie piense que el camino es fácil; ningún camino es fácil. El camino es largo, el camino es difícil, el camino es duro; se requiere ir aprovechando los errores, se requiere la crítica, la autocrítica, el reconocimiento honrado de cualquier error, para rectificar, para invertir mejor los recursos. Porque nosotros hemos pasado esas experiencias de los errores, de los fallos, y una revolución es una incesante lucha contra las deficiencias y contra los errores”.

“Cuando nuestra Revolución afirma que pone el énfasis fundamental en la agricultura en estos años, no significa la subestimación de la importancia de la industria. Por el contrario, cuando decimos poner el énfasis fundamental en la agricultura, ello quiere decir también poner el énfasis en la industria que sirva para el desarrollo máximo de nuestra agricultura”.
 

“El país hizo lo que pudo y hace lo que puede en la educación, y ha sido capaz de mantener lo que tenemos a pesar del recrudecimiento del bloqueo”.

“La Revolución eleva el papel del maestro, la función del maestro. Naturalmente, trata de elevar también las condiciones subjetivas del magisterio, la conciencia revolucionaria del magisterio”.

“¡Cuánto se equivocan aquellos que crean que pueden venir a agarrarnos con las manos!, porque estoy seguro de que si un día tuviéramos que enfrentar la dura tarea de defender esta tierra contra los que pretendan apoderarse de ella, ustedes, los maestros, los que lo son y los que lo fueron, estarán en las primeras filas del pueblo, como han estado en estos años de Revolución”.

“(…) el maestro recibe al niño y tiene en sus manos a todas esas criaturas, que enseñarlas y que orientarlas. Luego nosotros tenemos, si queremos que nuestra Revolución llegue muy lejos, es necesario que lleguemos muy lejos en la formación de una generación de maestros”.

“Los maestros seguirán uniéndose a la Revolución, y los maestros cada vez más sentirán como suya la Revolución; y los maestros, en número cada vez mayor, se incorporarán a las tareas de la Revolución”.