“Luchemos contra el egoísmo, la vanidad y la estéril ambición de gloria, que son víboras devoradoras de almas humanas; llevemos las ideas y la conciencia, siempre cuesta arriba, junto a nuestros gloriosos antecesores”.

“Las proezas que ya nuestro país puede hacer en el campo de la medicina, el capital humano enorme con que cuenta no lo tiene ningún país del mundo; profesionales capaces de viajar a cualquier lugar del mundo por difícil que sea, que no los tienen los demás”.

“¡Cuba no se acobardará, Cuba no retrocederá; la Revolución no se detendrá, la Revolución no retrocederá, la Revolución seguirá adelante victoriosamente, la Revolución continuará inquebrantable su marcha! Y esa es nuestra promesa no a los que han muerto, porque morir por la patria es vivir, sino a los compañeros que llevaremos siempre en el recuerdo como algo nuestro; y no en el recuerdo en el corazón de un hombre, o de hombres, sino en el recuerdo único que no puede borrarse nunca: el recuerdo en el corazón de un pueblo”.

“Cualesquiera que hubiesen sido nuestras obras, por meritorias que puedan parecer, debemos empezar por situarnos en esa posición honrada de no presumir que sabemos más que los demás, de no presumir que hemos alcanzado todo lo que se puede aprender, de no presumir que nuestros puntos de vista son infalibles y que todos los que no piensen exactamente igual están equivocados”.

“La opresión, la explotación, la desigualdad y la injusticia crean hombres que en el duro momento de una injusta muerte son capaces de conmover un imperio y concitar la admiración de todas las personas honestas del mundo”.

 

“No son admisibles condiciones de ningún tipo cuando se trata de principios inalienables de nuestra Patria. La forma de organización política de una nación soberana no puede ser sometida a condiciones. Cuba no negocia ni vende su Revolución, que ha costado la sangre y el sacrificio de muchos de sus hijos”.

“La Revolución convirtió al pueblo cubano en propietario de su propio país. Lo que erradicó fue la propiedad de los medios fundamentales de producción, de las instituciones financieras y otros servicios vitales en manos de saqueadores y explotadores del pueblo, que se enriquecían a costa del sudor de los trabajadores, o eran para uso exclusivo de privilegiados y ricos, donde pobres y negros estaban excluidos”.

“¿Y qué enseña la Revolución Cubana?  Que la revolución es posible, que los pueblos pueden hacerla, que en el mundo contemporáneo no hay fuerzas capaces de impedir el movimiento de liberación de los pueblos”.

“Nuestra Revolución será cada vez más fuerte, nuestra Revolución será cada vez más invencible, nuestra Revolución será cada vez más ejemplo de América, nuestra Revolución será cada vez más útil y más fecunda en las aspiraciones de la humanidad, en la lucha de la humanidad por el progreso, en la lucha de la humanidad por la paz”.

“Nuestra Revolución marcha por caminos firmes; nuestra Revolución marcha con pasos firmes. Nuestro pueblo se educa cada vez más; nuestro pueblo tiene que estudiar y educarse aún más; nuestro pueblo tiene trazado su camino; nuestro pueblo ha desplegado sus banderas; esas banderas no son otras que las banderas de la Revolución”.