“En cualquier época el hombre siempre ha puesto en primer lugar esas necesidades. Y solo cuando esas necesidades han sido satisfechas, ha surgido entonces la idea o el esfuerzo para satisfacer otras necesidades”.
“Y la agricultura es la que alimenta al hombre; es la que no solamente alimenta, sino que viste y calza al hombre. Y para un país subdesarrollado, para un país pobre, la necesidad fundamental, la primera necesidad a satisfacer perentoriamente, es la necesidad de alimentarse, la necesidad de vestirse y la necesidad de calzarse”.
“Nuestra consigna en una sociedad nueva ha de ser la de crear cuantas riquezas sean capaces de crear los brazos del hombre y la inteligencia del hombre, para beneficio de todos”.
“Crear burocracia es echar por el vertedero recursos humanos, es convertir un hombre o una mujer en un ciudadano inútil y parasitario; es echar por la borda la energía y la inteligencia humanas, que deben emplearse en cosas útiles a la sociedad, en cosas útiles a los seres humanos”.
“Lo que nosotros esperamos de ustedes —naturalmente que con la ayuda de la Revolución, con el máximo de ayuda por parte de su gobierno revolucionario— es que le demos un impulso técnico a la agricultura, que hagamos cosas racionales, que tengamos presente los intereses del país, que actuemos como verdaderos revolucionarios, que profundicemos la conciencia, que censuremos al que especula, que luchemos contra el que introduce los vicios, introduce la holgazanería en el seno de los campesinos”.
“[...] hay una palabra absolutamente prohibida en la terminología revolucionaria: derrota; y por tanto, sinónimo de derrota: rendición. Pero algo más, hay una frase que por una cuestión de profundos principios estará abolida siempre de la terminología de esta revolución y es la frase: alto al fuego.
‘Alto al fuego’ no se pronunciará jamás en este país mientras una sola pulgada del territorio esté ocupada por algún invasor. ¡Recuérdese esto bien, y recuérdese siempre! ¡Y quien pronuncie estas palabras en este país solo podrá ser calificado de traidor, pronúnciela quien las pronuncie!”
“No creo que sea propio de ningún revolucionario esperar cruzado de brazos hasta que todos los demás pueblos luchen para entonces esperar que se hayan creado las condiciones de triunfar allí sin lucha. Eso no sería propio de revolucionarios”.
“Pero se destaca últimamente el papel de los Comités de Defensa de la Revolución como enlace entre las masas y las instituciones de poder revolucionario. Y así, hacia las formas nuevas de desarrollo social, hacia las formas nuevas de instituciones sociales, hacia mecanismos nuevos de enlace entre masa e instituciones de poder, hacia el desarrollo de formas genuinamente nuevas, eficientes, de democracia, marcha esta institución de masas por excelencia que son los Comités de Defensa de la Revolución”.
“Nadie puede decir que tiene toda la verdad; nadie puede declarar hoy, en medio de la enorme complejidad del mundo, que tiene toda la verdad. Nosotros tenemos nuestras verdades aquí, surgidas de nuestra experiencia, aplicables a nuestras condiciones: y tenemos nuestras deducciones y nuestras conclusiones; pero nunca hemos pretendido ser catedráticos, nunca hemos pretendido ser monopolizadores de las verdades revolucionarias”.
“Los imperialistas saben que sin revolución no hay desarrollo, y se sienten impotentes frente a la realidad de que el mundo crece, de que el mundo se desarrolla, aumenta la población y aumenta inevitablemente —como un fenómeno natural e inevitable— la conciencia revolucionaria”.
“[...] ¡Conciencia comunista significa que el día de mañana las riquezas que hacemos entre todos, las disfrutemos igual entre todos! ¡Eso es el comunismo, esa es la conciencia comunista!”
“[...] hay otra ciencia, otra ciencia más profunda, que es la ciencia verdaderamente revolucionaria: es la ciencia de la conciencia, es la ciencia de la confianza en el hombre, es la ciencia de la confianza en los seres humanos.”