“(…) ningún país en este hemisferio ha luchado más consecuentemente contra el tráfico y uso de drogas que Cuba y no precisamente porque los narcotraficantes traten de establecer aquí un mercado de drogas, sino porque, dada la posición geográfica de nuestro país, un avión o un barco, por problemas técnicos o errores de navegación, han aterrizado o recalado en nuestro territorio, o porque lanzaban la droga cerca de nuestras costas, o porque, como desgraciadamente ocurrió, algunas cabezas locas concibieron la idea de mezclarse en cuestiones de droga, creyendo que podía ser algo útil”.

“Se nos trata de imponer un orden económico en que nuestros países pequeños y pobres no tendrán otro futuro que el de convertirse en una inmensa zona franca donde la industria y el capital de los poderosos obtengan mano de obra barata, destruyan nuestro medio ambiente, agoten nuestros recursos y multipliquen sus ganancias sin pagar siquiera impuestos, cuando ya esos países no cuenten tampoco con los modestos ingresos aduanales que antes recibían”.

“Hace 50 años se nos viene engañando con la promesa de reducir el profundo abismo entre países pobres y ricos que no ha dejado de crecer un solo minuto en medio siglo de posguerra. La llamada reciprocidad no sería otra cosa que una injusticia histórica y una brutal arbitrariedad”.

“Se pretende dar igual tratamiento a países con capacidades y niveles de desarrollo muy distintos, lo cual es profundamente injusto. Nuestras economías especialmente atrasadas y vulnerables, consecuencia lógica de siglos de coloniaje, esclavitud y saqueo, sin esquemas preferenciales y un aporte considerable de recursos no reembolsables procedentes del exterior, no podrían participar jamás con éxito en la economía mundial”.

“La globalización es inevitable. Vano sería oponerse a una ley de la historia. Pero la que hoy se desarrolla, desde un punto de partida igualmente histórico, es en cambio posible y también inevitable transformarla, sin lo cual nuestra especie no podría sobrevivir. Tal vez es ya tarde, pero sería mejor no esperar a que fuese demasiado tarde”.

“[...] es sagrado el deber de hacer todo lo que pueda hacerse en el marco de la actividad de cada cual”.

“No es un sueño ni es un imposible que un día todos esos recursos fabulosos que servirían para educar, para enseñar y para mejorar al hombre, puedan ser dedicados a esos fines de carácter humano”.

“Hay que cultivar valores, no queda otra alternativa, dentro del máximo de libertad, porque los valores auténticos son aquellos que se practican en medio de la mayor libertad del mundo”.

“Si vamos a hablar de ideología, hablemos de la ideología de salvar el mundo primero y perfeccionar el mundo; no después, sino cuanto antes mejor, y tratar de salvarlo y perfeccionarlo desde ahora. Cuando lo hayamos salvado, lo podremos seguir perfeccionando mucho más”.

“Un problema terrible (…) que estamos padeciendo es el de la agresión a nuestras identidades nacionales, la agresión despiadada a nuestras culturas, como jamás ha ocurrido en la historia, la tendencia hacia una monocultura universal. ¿Se puede concebir un mundo semejante? No se trata de un mundo que combine la riqueza y la cultura de muchos países, sino de un orden mundial que, por definición, destruye la cultura, una globalización que destruye inexorablemente la cultura”. 

“A nuestro país, en su condición de Estado revolucionario, le resulta posible consagrar una gran parte de la batalla a esa lucha por el futuro, a esa lucha contra la globalización neoliberal que nos aplasta a todos y que amenaza con aplastarnos a todos. No es la lucha contra la globalización como fenómeno inexorable; es la lucha por una globalización humana y una globalización justa”.

“Luchar por el futuro no significa dejar de hacer todos los días lo que deba hacerse por el presente, no hay que confundir jamás una idea con la otra”.