“Los revolucionarios siempre lucharon para el futuro. Máximo Gómez y Martí lucharon para el futuro. Cuando Martí murió allí en Dos Ríos, sabía que estaba muriendo por un futuro; su preocupación no era ver el fruto de todo aquello. Habría sido extraordinariamente útil su presencia más tiempo. Muere en la flor de la juventud, puede decirse; cuando más estaba produciendo su talento. Ellos estaban luchando por un futuro”.

“Nuestra batalla es una batalla no solo de supervivencia, o de sobrevivir por sobrevivir, no; es una batalla para participar en la lucha por un mundo mejor, para participar en esa lucha junto al mundo”.

“Hoy, obligadamente, la lucha de cualquier país, de cualquier pueblo, especialmente los pueblos del Tercer Mundo, se convierte en una lucha por el mundo, en una lucha universal. Cualquier granito de arena que se ponga --unos pueden poner más, otros menos--, depende de factores y depende de circunstancias”.

“(…) si se derrama una gota de sangre, hay que derramarla por la humanidad y hay que derramarla por ese planeta del cual tiene que vivir y vivirá un día la familia humana, y bajo principios que no serán la explotación y el egoísmo despiadado, que no serán la desigualdad y la injusticia; serán realmente la fraternidad, la verdadera fraternidad, la hermandad y la justicia entre todos los seres humanos que habitamos este planeta, y por eso sí vale la pena cualquier sacrificio.”

“Hay que confiar en la historia, hay que confiar en los pueblos, y eso nos estimula en esta lucha, y nos enseña”.

“Los hombres que desempeñan un papel, dependen por entero de factores que no tienen nada que ver con su capacidad personal, solo potenciable en determinadas circunstancias. Así ha ocurrido con todos los próceres de nuestra independencia y todas las personalidades en la historia. Hacen falta condiciones previas que no se pueden atribuir al mérito de ningún hombre”.

“Algún día no nos separarán orígenes étnicos, ni chovinismos nacionales ni fronteras, ni ríos ni mares, ni océanos ni distancias. Seremos, por encima de todo, seres humanos llamados a vivir inevitablemente en un mundo globalizado, pero verdaderamente justo, solidario y pacífico. Ese día hay que ganarlo luchando”.

“Hay que trabajar junto a las ideas, luchar y hacer muchos sacrificios. Así lo hicimos, se fue creando la conciencia de nuestro pueblo”.

“Para hacer una revolución, hay que cambiar constituciones y leyes de todas clases y en eso consistió, precisamente, nuestra Revolución; si hay que pasar por encima de principios jurídicos y se pasa revolucionariamente por encima de ellos, tendría que hacerse para aplicar con toda justicia los nuevos principios revolucionarios que surgieran de esa acción”.

"Que el actual orden económico es insostenible lo evidencia la propia vulnerabilidad y endeblez del sistema, que ha convertido el planeta en un gigantesco casino,  a millones de ciudadanos y en ocasiones a sociedades enteras en jugadores de azar, desvirtuando la función del dinero y de las inversiones, ya que aquellos buscan a toda costa no la producción ni el incremento de las riquezas del mundo, sino ganar dinero con dinero. Tal deformación conducirá a la economía mundial a un inevitable desastre".

"(...) habrá que definir patrones de consumo.  No podemos seguir implantando los gustos y modos de vida inspirados en el modelo despilfarrador de las sociedades industrializadas, lo que sería suicida además de imposible".

"Es hipócrita afirmar que la libertad del hombre y la absoluta libertad del mercado son conceptos inseparables, como si las leyes de este, que han originado los sistemas sociales más egoístas, desiguales y despiadados que ha conocido el hombre, fuesen compatibles con la libertad del ser humano, al que el sistema convierte en una simple mercancía".