“Un proceso revolucionario trata de alcanzar para un país el mayor avance, trata de alcanzar para un país toda la justicia posible. Detener el proceso revolucionario sería traicionar la Revolución; marcar límites en medio de un proceso revolucionario, es traicionar la Revolución; poner un límite al salto de un pueblo en la historia es traicionar a ese pueblo, es como frenar a un pueblo que marcha veloz hacia el futuro”.
“La Revolución tiene en su haber el haber cumplido las promesas que le hizo al pueblo. No hay, virtualmente, ninguna legislación, ninguna ley revolucionaria que no sea expresión de lo que al pueblo le prometimos desde los inicios mismos de la lucha contra la tiranía batistiana”.
“(…) el salario es el reparto que corresponde a cada cual de la producción nacional, que si no hay aumento en esa producción no puede haber aumento en el reparto”.
“Obedecer siempre es duro, obedecer siempre por lo general no nos gusta a los seres humanos y obedecer es un problema de conciencia, un problema de necesidad social, un problema de orden. Y porque tenemos que vivir trabajando en sociedad, y porque no se concibe esa vida sin un orden y sin una disciplina social”.
"Tenemos una fé infinita en el pueblo, en su inteligencia, en su fuerza creadora, en su espíritu de solidaridad, en su capacidad de avanzar. Y por eso nosotros sabemos que así será, que seguirá avanzando el pueblo, que cumpliremos todos nuestro compromiso, ¡que todos sabremos cumplir con nuestro deber!"
"No podríamos aspirar a un desarrollo rápido y a un desarrollo grande del país en los demás órdenes si no tenemos por base un desarrollo extraordinario de la educación, y pudiera decirse que en lo que más ha trabajado la Revolución es precisamente en el campo de la educación".
“Cualesquiera que hubiesen sido nuestras obras, por meritorias que puedan parecer, debemos empezar por situarnos en esa posición honrada de no presumir que sabemos más que los demás, de no presumir que hemos alcanzado todo lo que se puede aprender, de no presumir que nuestros puntos de vista son infalibles y que todos los que no piensen exactamente igual están equivocados”.
“Nosotros tenemos que considerarnos principalmente como eso. ¿Cuál es nuestra obra?, ¿cuál es la obra de todos nosotros? La obra de todos nosotros es el porvenir. Y el porvenir es mucho más importante que el presente, y los frutos de ese porvenir serán mucho más importantes que nosotros, lo que nosotros estamos haciendo vale mucho más que nosotros mismos”.
“A todos nosotros, sin excepción, nos corresponde el papel de enseñar; a todos nosotros, sin excepción, nos corresponde el papel de maestros. La tarea más importante de todos nosotros es preparar el porvenir; nosotros somos, en esta hora de la patria, el puñado de semillas que se siembra en el surco de la Revolución para hacer el porvenir”.
“El pueblo que está dispuesto a soportarlo todo, y que soportará cuantos sacrificios sean necesarios si el futuro de la patria lo exige, si el triunfo de la patria lo demanda, lo soportará con mucho mayor tesón y con mucha mayor satisfacción, si sabe que, ni uno solo de nosotros se queda dormido en su puesto, que ni uno solo de nosotros se cruza de brazos, sino que cada uno de nosotros hace el máximo, que cada uno de nosotros hace todo lo posible por salir adelante de las escaseces y de las dificultades”.
“Quien crea que el problema no es de masas, sino que es problema de hombres, olvidan que solo la masa es capaz de imponerles la inspección más efectiva, la vigilancia más eficaz, y que solo las masas poseen las reservas inagotables de energía, de disciplina y de moral, para hacer que todo marche bien”.
“El que se conforme con lo que sabe ahora, o con lo que sabe hoy; el que desde cualquier puesto responsable se conforme con lo que sabe, y se crea que sabe mucho, y se crea que es perfecto, y se crea que es incapaz de cometer un error, ese compañero no servirá para seguir bregando junto a la Revolución; ese compañero se quedará atrás, ese compañero dejará de ir dando la talla”.