"El mundo necesita una cierta dirección para enfrentar sus actuales realidades.  Somos ya 6 000 millones los habitantes en el planeta.  Es casi seguro que en solo cinco décadas más seamos 9 500 millones.  Garantizar alimentos, salud, educación, empleo, ropa, calzado, techo, agua potable, electricidad y transporte para tan extraordinario número de personas que vivirán precisamente en los países más pobres, será un desafío colosal".

"En la Escuela Latinoamericana de Medicina lo que nosotros queremos es que los estudiantes de los hermanos países latinoamericanos se impregnen de la misma doctrina en que se educan nuestros médicos, de esa entrega total a su noble profesión futura, porque el médico es como un pastor, un sacerdote, un misionero, un cruzado de la salud y del bienestar físico y mental de las personas".

"Nos sentimos orgullosos de nuestra medicina. Seguiremos confiando siempre en la honradez de nuestros médicos. Que ninguno se deje llevar nunca por la tentación de privilegiar a otro porque le haga un presente. No hay que rechazar el presente que le quieran hacer a un médico como expresión de gratitud; lo que un médico cubano no puede jamás es discriminar a un ciudadano en nuestro país porque no tiene con qué hacerle un presente o no tiene el hábito de hacerlo. Que nunca la corrupción o el soborno se introduzca en las filas de nuestros trabajadores de la salud".

"La medicina privada privilegia a los que tienen dinero, en detrimento de los que no tienen dinero, y no puede haber nada más inhumano que eso. Es increíble que sociedades ricas que aplican esa y otras muchas cosas similares hablen de derechos humanos y hablen de humanidad, cuando el propio sistema es lo más inhumano que existe, lo más egoísta, lo más individualista, lo más enajenante".

"Los servicios de salud no conocen excepciones, todo el mundo va en busca de ellos, y son momentos decisivos, dramáticos para las personas. Es dramático que haya un niño o un joven analfabeto; pero es más dramático todavía cuando un niño muere porque no tiene asistencia médica, o cuando una persona, niño, joven o viejo, muere porque no la tiene. Por eso pienso que es tan noble, tan apreciada la profesión médica, y por eso siente uno repugnancia cuando esa profesión se comercializa".

“El deporte requiere disciplina, y disciplina mucho al niño y al joven, lo enseña a ser resistente, estable, tenaz y valiente; influye en su carácter, ayuda a su salud y a su desarrollo físico y mental”.

“Crearemos, con toda urgencia, un moderno y eficiente laboratorio antidoping que cooperará con los países de nuestra área que lo requieran, y al igual que hacemos en el campo de la medicina, en la que también somos ya una potencia, no solo contribuiremos al desarrollo del deporte con la cooperación de especialistas cubanos, sino que estamos considerando seriamente la creación de una facultad latinoamericana y caribeña de educación física y deportes para formar sus propios especialistas que impulsen esta noble y sana actividad en sus países de origen”.

“Lo más importante habrá de ser su consagración total al más noble y humano de los oficios: salvar vidas y preservar salud. Más que médicos, serán celosos guardianes de lo más preciado del ser humano; apóstoles y creadores de un mundo más humano.”

“Hablar de deportes y de ejercicios físicos es hablar de salud, es hablar de disciplina, es hablar de formación del carácter de los jóvenes, es hablar de hábitos sanos, es hablar de luchar contra las drogas. El deporte es la antítesis de las drogas; el deporte es la antítesis del alcoholismo; el deporte y el ejercicio físico son el remedio preventivo de numerosas enfermedades que matan o invalidan, como el exceso de peso, o la disminución de capacidades de la persona”.

“Hablar de ejercicio y hablar de deporte no es hablar de campeones olímpicos y mundiales, es hablar de bienestar diario y constante, es hablar de plenitud de salud, es hablar de capacidad de estudio y de trabajo; hablar de educación física y deportes es hablar de una ciencia, de una actividad universal”.

“Sin el socialismo las familias cubanas no podrían ver crecer a sus hijos sanos, instruidos, preparados, sin temor a que alguien los induzca a la droga, o al vicio, o puedan morir en sus escuelas a manos de sus propios compañeros. Sin el socialismo Cuba no sería, como lo es hoy, la más sólida barrera en el hemisferio contra el tráfico de drogas, en beneficio incluso de la sociedad norteamericana”.

“(…) el hábito de fumar o, al menos, quien lo haga debe fumar en su casa o en cualquier lugar conveniente donde esté solo y no allí donde están reunidos 30, 40 ó 50 personas”.