“La lucha sandinista logró una gran simpatía y una gran solidaridad internacional; no solo en América Latina, sino en todo el mundo. Esa forma amplia de gobierno que ellos han establecido es sin dudas muy beneficiosa a los efectos de poder seguir contando con el apoyo más amplio en el campo internacional”.
“La vinculación más profunda y permanente con las masa fue ayer, es hoy y deberá ser siempre la brújula de nuestro partido. Comprometámonos todos a s er guardianes de la pureza revolucionaria de nuestro partido, de nuestra unidad y nuestra ideología”.
“Nuestro pueblo ha alcanzado una extraordinaria altura en la historia, una extraordinaria altura en conciencia, en calidad, en condiciones revolucionarias, que nos inspiran confianza, que nos inspiran seguridad. ¡Nosotros podremos (…) ser barridos físicamente de la faz de la Tierra, pero el ejemplo de Cuba, ya podemos decirlo, será inmortal!”
“Los revolucionarios, por naturaleza, somos optimistas. No creemos, sin embargo, en la espontaneidad: creemos que la paz, la distensión, la coexistencia civilizada entre los Estados, debemos conquistarlas con nuestra lucha y con nuestra fuerza”.
“La paz es solo la condición primaria para poder volcar, consecuentemente, los colosales caudales de energía y recursos necesarios para que toda la humanidad, y no solo una parte de ella, pueda vivir en forma honorable, decente y decorosa.”
“La ANAP no está integrada por pequeños burgueses, no está integrada por trabajadores intelectuales revolucionarios, aunque el nivel intelectual de los cuadros de la ANAP se ha desarrollado mucho, la ANAP está integrada por campesinos; y a lo largo de 20 años, junto a los intereses de los obreros y los intereses de todo el pueblo, ha sabido defender consecuente y lealmente los intereses de los campesinos, y ha sido la voz, la conciencia de nuestro campesinado a lo largo del proceso revolucionario”.
“La ANAP, en primer lugar, jugó un extraordinario papel político al organizar y unir a los campesinos, al educar y crear una conciencia revolucionaria en nuestros campesinos, al movilizar a los campesinos para el apoyo permanente, decidido y sin vacilación alguna a la Revolución; jugó un importante papel en el desarrollo de la alianza obrero campesina, y jugó un importante papel en las medidas de todo tipo: económicas, sociales, educacionales, culturales, sanitarias, que la Revolución llevó a nuestros campesinos. Hay que decir que nunca la ANAP dejó de cumplir una sola tarea que el Partido asignara a los campesinos; puede decirse que la ANAP ha sido un baluarte de nuestra Revolución”.
"No hay revolución sin audacia; y aquel que no sea audaz, no será jamás revolucionario".
“La Revolución no la hizo una sola generación, la Revolución la comenzó la generación de Céspedes, de Agramonte, de Maceo, de Gómez, de Martí, de Mella, de Villena, de Guiteras; la llevó adelante nuestra generación en el Moncada, en la Sierra Maestra, en la lucha contra las agresiones imperialistas; la lleva adelante nuestra actual generación de jóvenes”.
“Nosotros somos revolucionarios de convicciones firmes, y nuestras ideas, nuestras convicciones, son irrenunciables. Hay cosas sagradas: la independencia, la soberanía del país, sus principios revolucionarios, su sistema político y social, su derecho a construir el futuro, que son irrenunciables, quien pretenda destruirlas, tendrá que combatir contra nosotros.”
“Se equivocan los que creen que cualquier pueblo revolucionario, que cualquier movimiento verdaderamente revolucionario, puede ser obligado a rendirse o capitular.”
“Produce mucho agrado, realmente, y mucho aliento ver hoy que tenemos un partido numeroso en su militancia, aguerrido, con experiencia, con un alto nivel cultural, con una alta educación política, una cultura política y una elevada conciencia revolucionaria, que sabe lo que quiere y que está aprendiendo verdaderamente el modo de alcanzar lo que se quiere”.