“La Revolución es sólida. La Revolución es fuerte. La Revolución no es la obra de un día ni de un año; es obra para siempre en lo adelante. Es una obra eterna, en la cual el actor fundamental es el pueblo, los trabajadores.”

“Los dirigentes revolucionarios son como los espejos del pueblo, que reflejan en sí mismos las mejores virtudes que reciben del pueblo”.

"(...) vivimos una época revolucionaria, una época de hermandad revolucionaria, de solidaridad revolucionaria y de unión entre los pueblos revolucionarios".

“La obra de los hombres, de los revolucionarios, de los dirigentes, se percibe a través de los hechos, se percibe a través de la historia”.

“El triunfo de la Revolución de Octubre, el desarrollo de la Unión Soviética y su victoria frente al fascismo, el surgimiento del campo socialista, el surgimiento del movimiento de liberación nacional en los pueblos oprimidos por el coloniaje, han determinado cambios profundos en la humanidad, cambios profundos en la correlación de fuerzas, hoy absolutamente favorable a los países revolucionarios, absolutamente adversa al imperialismo y al colonialismo”.

“Nuestro país, en las proximidades de Estados Unidos, considera como cuestión fundamental el mantenimiento de una posición firme, el mantenimiento de una posición radical, el mantenimiento de una política intransigente con la ideología revolucionaria y de las banderas revolucionarias”.

“Para nosotros los cubanos, para nuestro pueblo, no hay tarea más importante en la etapa actual que la formación de nuestra juventud, juventud que se forma en el estudio y en el trabajo, juventud que se forma en las ideas revolucionarias, juventud que se forma en la comprensión de los problemas del mundo de hoy, juventud que tiene y tendrá una participación cada vez mayor en el proceso revolucionario”.

“Somos revolucionarios, somos marxistas, somos internacionalistas; luchamos por la unión y la fraternidad entre los hombres, luchamos por la justicia; combatimos las ambiciones, los egoísmos, los individualismos”.

“Es el deber de los revolucionarios y de los intelectuales ser soldados de primera fila en el campo de la lucha con el pensamiento y con la acción”.

“Sin internacionalismo, es decir, sin solidaridad entre los pueblos, no se puede predicar la solidaridad en el seno del pueblo, la solidaridad entre los individuos.  Cuando se quiere medir desde un punto de vista revolucionario a un país, hay que analizar en primer término su espíritu internacionalista”.

“…un pueblo será tanto más fuerte, tendrá un porvenir tanto más seguro, cuanto más cultura, cuanto más capacitación tenga en todos los órdenes; pero sobre todo cuanto más cultura política, cuanto más cultura revolucionaria tenga ese pueblo.”