“… ¡Qué pueblo tan extraordinario será este!  ¡Qué pueblo, que sabrá marchar al compás con los demás pueblos del mundo!  ¡Y qué pueblo que, además, ayudará con su ejemplo a muchos otros pueblos que todavía permanecen en el oscurantismo, que todavía permanecen en la ignorancia, que todavía permanecen en la explotación!”

“Para una Revolución que aspira a cambiar radicalmente la vida de un país y a construir una sociedad nueva, ¿qué es lo más importante?  El maestro, compañeras y compañeros; el maestro es lo más importante en una Revolución.”

“Lo que comenzó por la alfabetización de un pueblo cuya inmensa mayoría era analfabeta total o funcional, en la que menos del diez por ciento de los adolescentes y adultos alcanzaba el sexto grado y cuya cultura política no rebasaba los límites impuestos por el embrutecedor sistema de explotación económica, la mentira y las ideas enajenantes impuestas a nuestro pueblo, se va transformando en la más extraordinaria experiencia de desarrollo educativo y cultural que ha conocido sociedad alguna en la historia”.

“En Cuba, la pesadilla social y humana denunciada en 1953, que dio origen a nuestra lucha, había quedado atrás pocos años después del triunfo de 1959. Pronto no hubo (…) niños desnutridos, descalzos y llenos de parásitos, sin escuelas o maestros aunque fuese debajo de un árbol; ya no se producían entre ellos las muertes masivas por hambre, enfermedades o falta de recursos o de atención médica; los largos meses sin ocupación laboral desaparecieron; no se volvieron a ver hombres y mujeres en las áreas rurales sin trabajo."

“Importantes acontecimientos están teniendo lugar en Europa. Ignorarlos es como ser analfabetos sobre el drama actual”.

“Como se conoce, toda la vida, desde que tuve conciencia revolucionaria, la consagré, en primer lugar, al tema de la educación, desde la Campaña de Alfabetización hasta la universalización de los estudios superiores. Aun bajo condiciones de bloqueo económico y agresión, logramos alcanzar un lugar privilegiado y único en el mundo.” 

“Cuando un pueblo deja atrás el analfabetismo, sabe leer y escribir, y posee un mínimo indispensable de conocimientos para vivir y producir honradamente, le faltaría vencer todavía la peor forma de ignorancia en nuestra época: el analfabetismo económico.”