“El colonialismo no fue ajeno al subdesarrollo y la pobreza que hoy sufre una gran parte de la humanidad. Tampoco son ajenos la hiriente opulencia y el derroche de las sociedades de consumo de las antiguas metrópolis que sumieron en la explotación a gran parte de los países de la Tierra. Por luchar contra el hambre y la injusticia han muerto en el mundo millones de personas”.
“Salvar La Habana Vieja, que ya la estaban destruyendo completa, lo que hoy admira el mundo como Patrimonio de la Humanidad, toda esa arquitectura que tiene un valor incalculable, protegida, donde ya empezaban a hacer helipuertos y edificios altos. Se tarda unos pocos años más la Revolución y no quedaría nada de La Habana Vieja, que es hoy ya no solo un centro cultural admirado por el mundo, sino hasta un centro de riquezas y de ingresos para el país. No hay ciudadano que venga a la capital que no quiera ir a visitar La Habana Vieja, que ha sido preservada por la Revolución”.
"Hoy somos tan internacionalistas como antes. Sería mejor decir que somos más, porque hoy, defendiendo nuestra tierra, estamos defendiendo a miles de millones de personas en el mundo. Digamos, estamos defendiendo valores que pertenecen a la humanidad".
“No hay hombres importantes, no hay hombres grandes; hay ideas importantes, hay ideas grandes. Esas son las que han guiado a la humanidad y al progreso humano a lo largo de la historia”.
“Lo que reclamamos, y por lo que debemos luchar, es que la globalización inevitable que por ley de la historia hoy se desarrolla, sea la globalización de la fraternidad y la cooperación entre todos los pueblos, del desarrollo sostenible, de la justa distribución y el uso racional de las abundantes riquezas materiales y espirituales que con sus manos y su inteligencia es capaz de crear el hombre, condición indispensable para la patria común ineludible de una humanidad que puede y debe perdurar”.
"(...) reclamamos, y por lo que debemos luchar, es que la globalización inevitable que por ley de la historia hoy se desarrolla, sea la globalización de la fraternidad y la cooperación entre todos los pueblos, del desarrollo sostenible, de la justa distribución y el uso racional de las abundantes riquezas materiales y espirituales que con sus manos y su inteligencia es capaz de crear el hombre, condición indispensable para la patria común ineludible de una humanidad que puede y debe perdurar".
“No es un sueño ni es un imposible que un día todos esos recursos fabulosos que servirían para educar, para enseñar y para mejorar al hombre, puedan ser dedicados a esos fines de carácter humano”.
“(…) si se derrama una gota de sangre, hay que derramarla por la humanidad y hay que derramarla por ese planeta del cual tiene que vivir y vivirá un día la familia humana, y bajo principios que no serán la explotación y el egoísmo despiadado, que no serán la desigualdad y la injusticia; serán realmente la fraternidad, la verdadera fraternidad, la hermandad y la justicia entre todos los seres humanos que habitamos este planeta, y por eso sí vale la pena cualquier sacrificio.”
“Algún día no nos separarán orígenes étnicos, ni chovinismos nacionales ni fronteras, ni ríos ni mares, ni océanos ni distancias. Seremos, por encima de todo, seres humanos llamados a vivir inevitablemente en un mundo globalizado, pero verdaderamente justo, solidario y pacífico. Ese día hay que ganarlo luchando”.
“Confío en la inteligencia de los pueblos y los hombres. Confío en la necesidad de que la humanidad sobreviva. Confío en que comprendan que no es cuestión de ideologías, de razas, de colores, de ingresos personales, de categorías sociales, es para todos los que navegamos en un mismo barco una cuestión de vida o muerte”
"Lucharemos por nuestro pueblo y por la humanidad. Y nuestra voz puede llegar y llegará muy lejos".
"Cese la tiranía de un orden que impone principios ciegos, anárquicos y caóticos, que conduce a la especie humana hacia el abismo. Sálvese la naturaleza. Presérvense las identidades nacionales. Protéjanse las culturas de cada país. Que prevalezcan la igualdad, la fraternidad y con ellas la verdadera libertad. No pueden continuar creciendo las insondables diferencias entre ricos y pobres dentro de cada país y entre los países. Deben, por el contrario, disminuir progresivamente hasta cesar algún día. Que sea el mérito, la capacidad, el espíritu creador y lo que el hombre realmente aporte al bienestar de la humanidad; no el robo, la especulación o la explotación de los más débiles lo que determine el límite de las diferencias. Practíquese verdaderamente el humanismo, con hechos y no con hipócritas consignas".