“Nos queda la tarea de definir bien qué significa la globalización de la solidaridad, y, si llevamos este pensamiento hasta sus últimas consecuencias, descubriremos que el punto 12 es una realidad, porque me pregunto si el sistema capitalista puede garantizar la globalización de la solidaridad. No se dice la globalización de la caridad, que estaría muy bien mientras tanto, pero ojalá llegue el día en que no haga falta la caridad, y ese día será el momento en que el sentido de la solidaridad sea universal y el espíritu de la solidaridad se haya globalizado.”
"Pienso que más que armas lo que los pueblos necesitan son ideas. El cambio de un tipo de mundo global, inhumano, insostenible, que amenaza la vida del planeta, por un orden social justo y humanitario que brinde a la humanidad una oportunidad de sobrevivir; un mundo que pueda tener un poco de agua potable; un mundo que disponga del aire que pueda respirar; un mundo que pueda adquirir los alimentos necesarios; un mundo que con su rica tecnología sea capaz de producir los techos que necesitan las personas para vivir, las escuelas que necesitan los niños para educarse, los medicamentos para preservar la salud de sus habitantes, la asistencia médica indispensable a todos, niños, jóvenes y ancianos."
“Están llegando los tiempos de pensar en la patria mundial; están llegando los tiempos de pensar en el mundo, porque este mundo inexorablemente se ha globalizado bajo la filosofía del más triste y cruel de los conceptos o de las concepciones, que es un mundo globalizado bajo la égida de una superpotencia única y en pro de un mundo unipolar, no para salvarlo, sino para destruirlo; no para traer la justicia que necesitamos todos, sino para esclavizarnos más todavía si es posible, para saquearnos más todavía si fuera probable, para humillarnos más aún, para destruir nuestros sueños que son indestructibles, para destruir nuestras culturas que debemos preservar y multiplicar”.
"Las condiciones existentes hoy en el mundo hacen insostenible este orden infame que estamos soportando y, por tanto, en nuestro criterio, la tarea número uno es sembrar ideas, sembrar conciencia, para que cuando ese mundo se derrumbe la humanidad esté mejor preparada para construir sobre sus ruinas un mundo mejor, una globalización más humana".
“(…) lo que este mundo necesita es la globalización de la solidaridad, ¿y qué quiere decir eso? Quiere decir, tal como yo lo interpreto, un mundo diferente, un mundo más justo, un mundo en que el hombre sea hermano del hombre, en que todos los adelantos de la ciencia y de la técnica estén no al servicio de la muerte, sino al servicio de la salud, de la vida, del hombre, de la tecnología, para producir lo que se necesita y que es posible producir”.
"Lejos de hacer realidad la difusión del desarrollo en un mundo cada vez más interdependiente y, por tanto, más necesitado de compartir el progreso, la globalización neoliberal ha agravado las desigualdades y elevado a niveles extremos la falta de equidad social y los más irritantes contrastes entre opulencia y extrema pobreza".
“Son muchos los puntos a incluir en la agenda de ese diálogo. Nuevos conflictos y crecientes desigualdades requieren de una negociación en la cual nuestra capacidad de concertación como Grupo de los 77 y una conducta negociadora inteligente, flexible y con firmeza en los principios, son condición imprescindible para lograr un diálogo Norte-Sur renovado y capaz de estar a la altura de los inmensos desafíos globales que enfrenta la humanidad, en especial el de la necesidad de globalizar el desarrollo sobre bases sostenibles de preservación del medio ambiente y equidad social”.
“La globalización no puede desplegar su potencial de progreso y desarrollo para todos y no sólo para una minoría privilegiada, sin un diálogo entre los países desarrollados y el Tercer Mundo, amplio, responsable y con plena comprensión de las responsabilidades comunes que la globalización misma exige, pero también de las diferencias de desarrollo que hacen injusto y absurdo pedir igualdad de compromisos entre partes profundamente desiguales”.
“Es evidente que las oportunidades que abre la globalización se distribuyen muy desigualmente bajo las condiciones del culto a la competitividad del mercado y la reducción del papel de los gobiernos a receptores pasivos de decisiones tomadas en los centros de poder financiero”.
“La globalización no puede desplegar su potencial de progreso y desarrollo para todos y no sólo para una minoría privilegiada, sin un diálogo entre los países desarrollados y el Tercer Mundo, amplio, responsable y con plena comprensión de las responsabilidades comunes que la globalización misma exige, pero también de las diferencias de desarrollo que hacen injusto y absurdo pedir igualdad de compromisos entre partes profundamente desiguales.”
“Han sido necesarios (…) años de Revolución, han sido necesarias experiencias de todas clases, ha sido necesario un período especial, ha sido necesaria una batalla ideológica descomunal, ha sido necesario caer en este mundo que llaman globalizado, donde, entre otras cosas, las más globalizadas son la desinformación y la mentira”.
“La globalización fue encerrada en la camisa de fuerza del neoliberalismo, y como tal tiende a globalizar no el desarrollo, sino la pobreza; no el respeto a la soberanía nacional de nuestros Estados, sino su violación; no la solidaridad entre los pueblos, sino el "sálvese quien pueda" en medio de desigual competencia en el mercado.”