“(…) salvar la paz con dignidad, con independencia y sin guerra es piedra angular de la lucha que unidos debemos librar por un mundo verdaderamente justo de pueblos libres”.

“El empleo intencionado de las armas para matar a personas inocentes como método de lucha es absolutamente condenable y debe ser erradicado como algo indigno e inhumano, tan repugnante como el terrorismo histórico de los estados opresores”.

“General Antonio Maceo, los cubanos de hoy, educados en tu inmortal ejemplo, habrían compartido contigo el honor de estar junto a ti el día glorioso que le respondiste al representante del poder colonial español: No queremos paz sin independencia”.

“(…) el desafío que las enfermedades hacen a la humanidad es un desafío serio, grave y creciente, y será creciente en la medida en que el descuido y la inconciencia sobre los problemas de salud pública sean mayores, de lo cual no puede culparse por entero, ni mucho menos, a los países más pobres de la Tierra, ya que aquellos que nos saquearon durante siglos han sido incapaces de dar el mínimo aporte para esa lucha, en vez de gastar el dinero en cantidades fabulosas, en guerras, especulaciones, lujos y otras cuestiones de las que no resultan esenciales en la vida”.

“Creo firmemente que la gran batalla se librará en el campo de las ideas y no en el de las armas, aunque sin renunciar a su empleo en casos como el de nuestro país u otro en similares circunstancias si se nos impone una guerra, porque cada fuerza, cada arma, cada estrategia y cada táctica tiene su antítesis surgida de la inteligencia y la conciencia inagotables de los que luchan por una causa justa”.

“Frente a peligros políticos y agresiones procedentes del exterior, jamás se debilitará un átomo nuestra disposición de defender la patria y el socialismo. Por el contrario, meditamos con profundidad y perfeccionamos cada vez más nuestros conceptos sobre la guerra de todo el pueblo, sabiendo que ninguna técnica, por sofisticada que sea podrá vencer jamás al hombre. Unido a esto, la convicción y la conciencia serán cada vez más fuertes. La batalla de ideas, nuestra arma política más poderosa, proseguirá sin tregua”.

"La batalla por la paz y la integridad de Iraq es una batalla política y no militar. Si la verdad puede ser asegurada, si la mentira puede ser vencida, la paz en la región aún puede salvarse, con beneficio incluso para el propio pueblo de Estados Unidos. En esa guerra sólo ganarían los productores de armas o los que albergan el imposible sueño de que 6.300 millones de seres humanos, hambrientos y pobres en su inmensa mayoría, puedan gobernarse por la fuerza."

“El problema de Colombia solo se puede resolver por la paz, y en la paz, pienso, todos deben poner su parte. Paz verdadera, porque unas cuantas paces allí han terminado en el cementerio”.

“No debe haber guerras. Debemos luchar, incluso, por buscar soluciones de paz en cualquier parte; también en Colombia. No debe haber guerra, porque por la guerra, en este minuto de la historia de América, no se resuelve ningún problema”.

"La guerra no es el camino para poner fin al terrorismo y la violencia en el mundo".

“Los incontables actos de heroísmo, abnegación y humanismo protagonizados por más de 300.000 combatientes internacionalistas, y cerca de 50.000 colaboradores civiles cubanos que de forma absolutamente voluntaria cumplieron misión en Angola, son un tesoro de extraordinario valor”.

“Mientras se extienden la violencia y las guerras injustas, aquí estaremos rindiendo un tributo a la paz, la fraternidad y los mejores valores del ser humano. Será un verdadero aporte a las esperanzas de los que creen en la posibilidad de un mundo mejor.”