"No queremos lucha, no queremos guerra. No tenemos que hacer papel de valientes; creo que ni ellos mismos dudan del valor de nuestro pueblo. Queremos paz, y vuelvo a repetir la idea: trabajaremos por la paz hasta el límite de lo que admiten el honor y la dignidad de nuestro país, y nuestro sentido de responsabilidad, porque no queremos una victoria como la de Girón, ni cien victorias como la de Girón. Lo que queremos es la paz, la salud de nuestro pueblo, el bienestar de nuestro pueblo, la vida de nuestro pueblo, que solo arriesgaremos sin vacilación cuando sea al precio de la soberanía, de la independencia, del honor, de la libertad."

"El propósito de esta Revolución no es ganar guerras, no. El propósito es ganarlas si nos las imponen; pero no tenemos propósitos de promover guerras, ni de dejarnos provocar".

“Dedíquense al fomento del desarrollo sostenible al menos una fracción de los gigantescos recursos financieros que aún hoy, desaparecida la guerra fría y alejado el peligro de una confrontación nuclear, se dedican a los gastos militares”.

"Los problemas del mundo no se resolverán con armas nucleares, es imposible, ni se resolverán mediante guerras; e incluso digo más, no se resolverán mediante revoluciones aisladas que, en el orden implantado con la globalización neoliberal, pueden ser aplastadas sencillamente en cuestión de días o cuando más de semanas”.

“Los problemas del mundo no se resolverán con armas nucleares, es imposible, ni se resolverán mediante guerras, e incluso digo más, no se resolverán mediante revoluciones aisladas que, en este orden implantado con la globalización neoliberal, pueden ser aplastadas sencillamente en cuestión de días o, cuando más, de semanas”.    

 

"Ojalá no sea mediante crisis económicas catastróficas que aparezcan soluciones.  Miles de millones de personas del Tercer Mundo serían las más afectadas.  Un elemental sentido de las realidades tecnológicas y del poder destructivo de las armas modernas, nos obliga a pensar en el deber de impedir que los conflictos de intereses que inevitablemente se desatarán conduzcan a guerras sangrientas".

“A todos nos corresponden enormes responsabilidades y deberes si queremos ganar la batalla por la supervivencia de nuestra especie, hoy amenazada por riesgos globales jamás imaginados. De nuevo se avizoran en el horizonte las posibilidades de una guerra fría y el inicio de una desesperada carrera armamentista, ya que ninguna gran nación o grupo de naciones, con los medios científicos y técnicos necesarios, se resignarán a quedar desarmadas frente a un temible, agresivo e insaciable adversario”.

“Un orden legal mundial debe ser establecido contra el genocidio y los crímenes de guerra, con normas rigurosas y precisas, y un órgano de justicia absolutamente independiente bajo la supervisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas y nunca bajo el Consejo de Seguridad mientras exista el derecho al veto que concede privilegios excepcionales a solo cinco países, entre ellos la superpotencia hegemónica, que ha hecho uso de él más que los demás miembros permanentes del Consejo juntos” .

“El racismo, la discriminación racial y la xenofobia constituyen un fenómeno social, cultural y político, no un instinto natural de los seres humanos; son hijos directos de las guerras, las conquistas militares, la esclavización y la explotación individual o colectiva de los más débiles por los más poderosos a lo largo de la historia de las sociedades humanas”.

“Las bases, la concepción, los propósitos verdaderos, los ánimos y las condiciones para tal guerra se han ido estableciendo precipitadamente en los últimos días. Nadie podría afirmar que era algo no pensado desde hace rato, que esperaba una oportunidad. Aquellos que después del llamado fin de la guerra fría continuaron armándose hasta los dientes y desarrollando los más sofisticados medios para matar y exterminar seres humanos, eran conscientes de que la inversión de fabulosas sumas en gastos militares les daría el privilegio de imponer un dominio completo y total sobre los demás pueblos del mundo. Los ideólogos del sistema imperialista sabían bien lo que hacían y para qué lo hacían”.

"Pero en nombre de la justicia y bajo el singular y extraño título de «Justicia Infinita», no se debe utilizar la tragedia para iniciar irresponsablemente una guerra que en realidad podría convertirse en una matanza infinita de personas también inocentes".

“Cuba, con la moral que le otorga haber sido el país que más ataques terroristas ha recibido durante más tiempo, cuyo pueblo no tiembla ante nada, ni hay amenaza o poder en el mundo capaz de intimidarlo, proclama que está contra el terrorismo y está contra la guerra”.