"La guerra de todo el pueblo significa que, para conquistar nuestro territorio y ocupar nuestro suelo, las fuerzas imperiales tendrían que luchar contra millones de personas y tendrían que pagar con cientos de miles e incluso millones de vidas el intento de conquistar nuestra tierra, de aplastar nuestra libertad, nuestra independencia y nuestra Revolución, sin alcanzar a conseguirlo jamás".
“Esto es lo que significa el concepto de la guerra de todo el pueblo, esto es lo que significa el principio de que nuestro pueblo no puede cometer jamás el error de bajar la guardia; de esto se deduce la necesidad de seguir invirtiendo sudor y recursos, y de seguir haciendo sacrificios para fortalecer nuestra defensa”.
“Al hablar de la defensa no debemos olvidar nunca que tenemos que saber defendernos en los dos terrenos: en el terreno militar y en el terreno ideológico. ¡No permitir nunca que se debilite nuestra ideología revolucionaria! ¡No permitir nunca que se debilite nuestra conciencia revolucionaria! Y el enemigo no cesa de trabajar en ese terreno, en la batalla ideológica, en sus campañas contra nuestra patria en el exterior y en sus campañas contra la Revolución en el interior del país. No en balde invierte todos los recursos posibles para ablandar a nuestro pueblo, para presentar como idílica su imagen de sociedad de consumo. Si no puede doblegarnos, trata de reblandecernos, trata de debilitarnos, políticamente; trata de confundirnos, y hay gente que se deja confundir; trata de debilitarnos, y hay gente que se deja debilitar”.
“Sin defensa no puede haber patria, sin defensa no puede haber independencia, sin defensa no puede haber libertad, sin defensa no puede haber dignidad, sin defensa no puede haber Revolución; y la defensa es algo que no se puede confiar jamás a otros, la defensa es algo que un pueblo solo puede confiar a sí mismo”.
“La guerra de todo el pueblo significa que, para conquistar nuestro territorio y ocupar nuestro suelo, las fuerzas imperiales tendrían que luchar contra millones de personas y tendrían que pagar con cientos de miles e incluso millones de vidas el intento de conquistar nuestra tierra, de aplastar nuestra libertad, nuestra independencia y nuestra Revolución, sin alcanzar a conseguirlo jamás”.
“El concepto de la guerra de todo el pueblo. Es este concepto lo que nos hace inconquistables, lo que nos hace invencibles, lo que nos, hace actuar de acuerdo con la convicción profunda, la convicción basada en las realidades, en la experiencia y en la historia de que jamás, por poderoso que sea ese imperio, por sofisticadas que sean sus armas, podrá vencernos, jamás podrá doblegarnos, jamás podrá conquistarnos, ¡y que aun cuando nuestro territorio pudiera ser físicamente ocupado, jamás el país sería conquistado, jamás el pueblo dejaría de luchar y jamás nuestro pueblo dejaría de vencer!”
"(...) todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología. Decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren cada año en el Tercer Mundo a consecuencia de esto, más que en cada una de las dos guerras mundiales. El intercambio desigual, el proteccionismo y la deuda externa agreden la ecología y propician la destrucción del medio ambiente".
“La historia nos juzgará no por lo que hayamos hecho antes, sino por lo que hagamos ahora en estas circunstancias. Nadie tiene que sentir envidia del 68 ni del 95, ni de la época del Moncada, de la Sierra Maestra, de Girón y otros episodios grandes de la historia de nuestro país, porque vivimos en el 68, vivimos en el 95, vivimos en el Moncada, vivimos en la Sierra, vivimos en Girón, vivimos en la Crisis de Octubre y estamos defendiendo ahora lo que en cada uno de esos episodios se defendió con tanta lucha, con tanto sacrificio y con tanta sangre”.
“La esperanza de paz, estabilidad y desarrollo surgida tras la desaparición de la guerra fría no se ha materializado. Vivimos en un mundo desgarrado por la violencia étnica, las guerras fratricidas, la fragmentación traumática de Estados, el intervencionismo, la inseguridad para los países del Tercer Mundo y el menosprecio creciente a los principios de la soberanía nacional”.
“(…) un pueblo que recuerda a aquellos mambises del 68 y del 95; un pueblo que ha resistido con una dignidad y una valentía sin paralelo en la historia la potencia imperialista más poderosa de la Tierra; un pueblo que no tembló en Girón, ni vaciló en combatir y aplastar a los enemigos; un pueblo que no tembló en la Crisis de Octubre, ese pueblo no podrá ser jamás vencido”.
“Donde la carrera armamentista y el comercio de armas persiste a pesar de haber finalizado la guerra fría, donde no se ha dedicado al progreso humano ni un solo centavo de lo que hoy como ayer se derrocha en armas, donde los bloques militares se extienden irracionalmente, donde las armas sofisticadas continúan fabricándose y perfeccionándose, no puede haber desarrollo social”.
“Terminó la guerra fría, pero continúa la carrera armamentista y se perpetúa el hegemonismo militar y nuclear. ¿Hasta cuándo habrá que esperar por la proscripción completa de todas las armas de exterminio en masa, por el desarme universal y la eliminación del uso de la fuerza, la prepotencia y las presiones en las relaciones internacionales?”