"El peligro de guerra nos amenaza, en cuanto ciudadanos del mundo, pero nos toca también en cuanto a pueblos que aspiramos a afirmar o a conquistar, según los casos, nuestra independencia nacional y a desarrollar nuestras maltrechas economías".

"Nosotros no queremos que haya guerra, no deseamos que alguna vez nuestra patria sea agredida, no deseamos circunstancias como esas, duras, difíciles; pero antes de renunciar a nuestros principios, antes de renunciar a nuestra independencia, antes de renunciar a la Revolución, preferimos la muerte. Eso es lo que dicen también nuestros niños y dicen también nuestros pioneros."

“En esas regiones del mundo donde quiere el imperialismo imponer guerras locales o de baja intensidad, como suele calificarlas con cinismo a partir de sus concepciones cobardes y oportunistas, los pueblos nos encargaremos de no permitírselo jamás”.

“A los pueblos del Tercer Mundo, nos corresponde lo peor de ambos dilemas: podemos ser barridos de la faz de la Tierra en una guerra de la cual no tengamos la menor responsabilidad y en la cual no tomemos parte alguna; podemos ser aplastados por el hambre y la miseria en virtud de un orden económico mundial que no fue creado por nosotros, y que surgió y se desarrolló a pesar de nosotros y contra nosotros”.

"A los pueblos del Tercer Mundo, nos corresponde lo peor de ambos dilemas: podemos ser barridos de la faz de la Tierra en una guerra de la cual no tengamos la menor responsabilidad y en la cual no tomemos parte alguna; podemos ser aplastados por el hambre y la miseria en virtud de un orden económico mundial que no fue creado por nosotros, y que surgió y se desarrolló a pesar de nosotros y contra nosotros."

"El país donde no ha habido jamás un desaparecido; el país donde no ha habido jamás un solo torturado, digan lo que digan infames y miserables agentes de la CIA. Porque, como he dicho en ocasiones el primero que no toleraría un caso de tortura es nuestro propio pueblo, y cuando por ahí se atreven a afirmar la canallesca calumnia de torturas en nuestras prisiones, lo que más nos indigna es el insulto a nuestro pueblo que ello conlleva, porque nuestro pueblo fue educado en la lucha revolucionaria y llevó a cabo la Revolución a base del respeto más absoluto a la dignidad humana y a la integridad del hombre. Por eso podemos decir que ni en la guerra, ni después de la guerra, jamás se dio el caso de un solo prisionero violentado físicamente."

"Nos hemos preparado para todas las contingencias y creo que gracias a la valentía de nuestro pueblo, a su firmeza, a su decisión de defender a todo trance la patria y la Revolución es que hemos conquistado esa posibilidad de crear y hacer. No somos belicistas, no queremos guerra; nos gusta mucho más trabajar, construir, crear, avanzar por los caminos del desarrollo y el progreso; pero para eso se necesita independencia, se necesita paz. Y creo que nos hemos sabido ganar nuestro derecho también a la paz. Si seguimos por este camino, y vamos a seguir este camino, estoy seguro de que llegaremos muy lejos."

"La actividad subversiva del imperialismo se estrella contra los mecanismos de defensa populares de la Revolución. Porque es que cada ciudadano es un defensor de la Revolución dondequiera que esté y no se mueve una hormiga; una hormiga contrarrevolucionaria frente al pueblo no puede moverse en nuestra sociedad, por esos mecanismos de defensa que ha creado la Revolución".

"Parte de la guerra subversiva, de la guerra sucia, es también la guerra psicológica, y al imperialismo le gustaría tener a su disposición todos los medios y todos los recursos".

"Digo que no ha cesado la lucha contra el enemigo, debemos estar muy alertas de eso; es fuerte. (...) el enemigo todavía quiere destruirnos, porque nos quiere destruir con armas ideológicas; debemos perfeccionar nuestra ideología, debemos perfeccionar nuestro mecanismo, debemos elevar nuestros valores. Yo creo que será la mejor forma de librar esa batalla contra la influencia ideológica, el tipo de guerra que libra hoy contra nosotros".

"Si no hubiéramos tenido confianza en las ideas, si no hubiéramos tenido confianza en el pueblo, si no hubiéramos tenido confianza en las virtudes de nuestro pueblo, que se empezó a gestar allá desde los años sesenta y ocho, en las guerras de independencia, en el heroísmo de aquellos tiempos, en las ideas de Martí, en los esfuerzos de nuestros independizadores, los que lucharon por nuestra independencia, y a pesar de las décadas que nos cayeron de veneno yanki y de corrupción yanki, si nosotros no hubiéramos creído en el pueblo, ¿a dónde habríamos ido a parar?"

"La guerra de todo el pueblo significa que, para conquistar nuestro territorio y ocupar nuestro suelo, las fuerzas imperiales tendrían que luchar contra millones de personas y tendrían que pagar con cientos de miles e incluso millones de vidas el intento de conquistar nuestra tierra, de aplastar nuestra libertad, nuestra independencia y nuestra Revolución, sin alcanzar a conseguirlo jamás".