“Para nuestra generación, esta que está aquí, más joven, menos joven, más madura, fue un gran privilegio, una gran suerte, una gran fortuna, que hayamos podido contar con ejemplos como este que hoy conmemoramos. Porque hay que decir que nuestra generación recibió la herencia, el espíritu de todo lo que hicieron aquellas generaciones: la herencia de Céspedes y Yara; la herencia de Agramonte, Calixto García, Máximo Gómez; la herencia de Maceo, la herencia de este hecho singular y extraordinario que fue la Protesta de Baraguá; la herencia de nuestras luchas por la independencia, la experiencia de todas las generaciones anteriores. Porque en los combatientes revolucionarios de nuestra época eso estaba muy presente, y la Protesta de Baraguá estaba muy presente; la idea de no rendirse, la idea de no darse por derrotado nunca. Eso estaba muy presente.”
“Aquí surgieron generales tan distinguidos como Calixto García —que no pudo finalizar la contienda porque había caído prisionero, no sin antes intentar suicidarse— y otros muchos jefes; pero entre ellos descollaba como uno de los más brillantes Antonio Maceo (APLAUSOS).”
“¡En qué condiciones tan distintas luchó nuestro pueblo en 1868! Una isla, sin ninguna ayuda exterior, sin ningún suministro. Si acaso, se puede hablar de escasos desembarcos de armas, enviados con grandes sacrificios y dificultades por los ciudadanos emigrantes que se encontraban en el extranjero. Y no era un conjunto de países los que luchaban contra España, sino un solo país, una pequeña isla, de una población que no alcanzaba el millón y medio de habitantes. Y ese pueblo se enfrentó a una de las más grandes potencias militares de aquella época, sin suministros de nadie, sin ayuda de nadie, y sostuvieron aquella guerra durante 10 años”.
"¿Cómo pueden hacerlo los jefes de un imperio donde se imponen la mafia, el juego y la prostitución infantil; donde la CIA organiza planes de subversión y espionaje universal, y el Pentágono crea bombas de neutrones capaces de preservar los bienes materiales y liquidar a los seres humanos; un imperio que apoya a la reacción y la contrarrevolución en todo el mundo, que protege y estimula la explotación por los monopolios de las riquezas y los recursos humanos en todos los continentes, el intercambio desigual, una política proteccionista, un despilfarro increíble de recursos naturales y un sistema de hambre para el mundo?"
"El Gobierno de Estados Unidos enarbola ahora la consigna de los derechos humanos. Nosotros, marxista-leninistas, que hemos hecho del hombre, su bienestar material y espiritual, sus derechos económicos, sociales y políticos, la razón de ser de nuestras vidas; que luchamos por la supresión de toda forma de explotación del hombre por el hombre, estaremos siempre, por supuesto, en favor de reales y verdaderos derechos humanos. (…) Con eso los regímenes capitalistas, neocolonizados, proimperialistas y el de los propios Estados Unidos, serían un poco menos inhumanos. Pero está por demostrar que un régimen burgués, imperialista y guerrerista pueda prometer verdaderos derechos humanos a alguien en el mundo, dentro y fuera de sus fronteras, porque tal sistema existe solamente para servir, utilizando todos sus recursos y medios en el interior y en el exterior, los derechos y los intereses del gran capital."
“Aunque los países subdesarrollados, con mucha pobreza, un nivel y promedio de vida muy reducidos, son los que menos tienen que perder en una guerra, no podemos ser insensibles a la necesidad de paz en nuestro planeta. Eso sería como renunciar a las esperanzas de un futuro mejor para los pueblos”.
"Para nosotros los marxistas, la guerra y las armas están indisolublemente asociadas en la historia al sistema de explotación del hombre por el hombre y a la sed insaciable que tal sistema entraña de apoderarse de los recursos naturales de otros pueblos. "
“Los países en vías de desarrollo y, en su nombre, el Movimiento de Países No Alineados, demandan que una parte importante de los inmensos recursos que la humanidad hoy dilapida en la carrera armamentista sean dedicados al desarrollo, lo que contribuirá, simultáneamente, a alejar el peligro de guerra y facilitar el mejoramiento de la situación internacional”.
"El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia."
"Nosotros no seguimos una política de provocaciones, nosotros no estamos interesados en crear conflictos; nosotros, incluso, estamos conscientes de que es deber de nuestro país luchar por la paz, aportar su esfuerzo para evitar que continúe deteriorándose la situación internacional, para evitar el retorno a la guerra fría. Estamos conscientes de que ese es uno de nuestros deberes, no solo como país independiente, como país consciente, como país revolucionario, como país socialista, sino país que tiene una responsabilidad ante otros países en el seno del Movimiento de los No Alineados".
“Vivimos hoy tiempos difíciles en los que es preciso fortalecer como nunca antes la unidad de acción entre todas las fuerzas de la independencia, la paz y el progreso de los pueblos. Nunca antes vivió la humanidad momentos tan peligrosos y complejos. La irresponsable política armamentista, de confrontación y de fuerza, aplicada por el gobierno de Estados Unidos, ha incrementado hasta límites intolerables el peligro de una guerra devastadora, de la que el mundo no podría recuperarse".
"La libertad no es un camino fácil, la verdadera libertad, la verdadera justicia no es un camino fácil, y nuestra historia nos lo enseña, nos lo enseña nuestra historia. Empezaron las luchas por la independencia en 1868, (…) por estas tierras que fueron bañadas con la sangre de tantos héroes. Empezaron las luchas de 1868, y lucharon 10 años, y no obtuvieron la victoria; y esperaron casi 20 años para reanudar la lucha otra vez, y lucharon años y tampoco alcanzaron la victoria a causa de la intervención yanki; y fue después de 90 años de lucha, puede decirse, en el siglo pasado y en el presente siglo, que pudimos ser dueños por primera vez de nuestro destino ¡Verdaderamente dueños! Nuestra responsabilidad histórica es saber qué hacemos con esa libertad y cómo empleamos la oportunidad que hemos conquistado en la historia."