“La globalización es inevitable. Vano sería oponerse a una ley de la historia. Pero la que hoy se desarrolla, desde un punto de partida igualmente histórico, es en cambio posible y también inevitable transformarla, sin lo cual nuestra especie no podría sobrevivir. Tal vez es ya tarde, pero sería mejor no esperar a que fuese demasiado tarde”.
"(...) reclamamos, y por lo que debemos luchar, es que la globalización inevitable que por ley de la historia hoy se desarrolla, sea la globalización de la fraternidad y la cooperación entre todos los pueblos, del desarrollo sostenible, de la justa distribución y el uso racional de las abundantes riquezas materiales y espirituales que con sus manos y su inteligencia es capaz de crear el hombre, condición indispensable para la patria común ineludible de una humanidad que puede y debe perdurar".
“Un problema terrible (…) que estamos padeciendo es el de la agresión a nuestras identidades nacionales, la agresión despiadada a nuestras culturas, como jamás ha ocurrido en la historia, la tendencia hacia una monocultura universal. ¿Se puede concebir un mundo semejante? No se trata de un mundo que combine la riqueza y la cultura de muchos países, sino de un orden mundial que, por definición, destruye la cultura, una globalización que destruye inexorablemente la cultura”.
“Hay que confiar en la historia, hay que confiar en los pueblos, y eso nos estimula en esta lucha, y nos enseña”.
“Máximo Gómez. Hijo humilde de este pueblo, supo convertirse en hijo insigne y entrañable del pueblo cubano por derecho ganado en su lucha por la independencia de Cuba, a la que aportó su brazo y su machete, su genio militar y su coraje, un notable talento político y un profundo pensamiento revolucionario.”
“(…) veo una hora nueva en Venezuela, pilar inconmovible e inseparable de la historia y el destino de nuestra América. Uno tiene derecho a confiar en la experiencia o en su punto de vista; no porque seamos infalibles ni mucho menos o porque no hayamos cometido errores, sino porque hemos tenido la oportunidad de estudiar en el largo curso de una academia de 40 años de Revolución”.
"Salvaremos nuestras conquistas y alcanzaremos la justicia que anhelamos para todos, y sabremos cumplir nuestros deberes con la historia y con la humanidad".
"Bien, ¡que sobrevivan todos los idiomas! En los últimos años se han perdido 2 000 ya, de unos 6 000 ó 7 000 con que contaba el mundo, y en los próximos 20 años se calcula que se perderán otros 2 000; y cuando un dialecto se pierde, la riqueza espiritual humana pierde, la historia pierde, nuestra historia de seres humanos, nuestra historia de cómo nos convertimos de animales en hombres, aun cuando pienso que muchos animales que no han conocido ni la esclavitud, ni el capitalismo, ni la explotación del animal por el animal, se comportan muchas veces mejor que los hombres".
“Les diré, en primer término, que ni en la segunda mitad de este siglo, ni en la primera, ni en alguna otra época de la historia, un país, y en este caso un país pequeño del Tercer Mundo y, además, bloqueado económicamente por la potencia más poderosa y más rica de la Tierra, hostigado, agredido de mil formas diferentes, hizo por el deporte ni alcanzó los logros que, en un brevísimo período de tiempo, hizo y alcanzó Cuba”.
"Por unas razones o por otras el mundo está adquiriendo conciencia de estos problemas, y eso es visible. Hay fuerza suficiente para resistir, fuerza suficiente para avanzar, más aún ayudados por las leyes de la historia y la realidad de un sistema y un orden económico mundial que es insostenible, que se derrumba, y es capaz, incluso, de derrumbarse solo, aunque hay que ayudar a su derrumbe; y más que ayudar a su derrumbe, hay que formar la conciencia en el mundo de estas realidades, para que los pueblos resistan más firmemente ese orden y contribuyan a su desaparición progresiva. Aunque uno alberga la seguridad de que no va a ser muy progresiva esa desaparición, porque cuando se produzca una catastrófica crisis económica, como la que ya estuvo a punto de producirse, y sea aún mayor, porque mientras más se dilate más fuerte será esa crisis, hay que levantar el espíritu de lucha de los pueblos, su voluntad de resistir; hay que hacerlos tomar conciencia de que tienen que irse preparando para nuevos conceptos, una nueva concepción del mundo, un nuevo orden económico mundial verdaderamente justo, que es lo que debe resultar de la lucha de los pueblos."
"Si hoy compartimos con ustedes las caricias de una bandera que ostenta honrosa, sobre un triángulo evocador y orgullosamente rojo, una estrella que quiso y ha sabido mantenerse sola hasta el día en que se una definitivamente a los símbolos de quienes compartimos la misma cultura, la misma historia, la misma sangre y la misma lengua, es porque quisimos ser lo que somos y queremos ser lo que seremos".
“Albergo la más firme convicción de que el actual orden económico impuesto por los países ricos no sólo es cruel, injusto, inhumano, opuesto al curso inevitable de la historia, sino también portador de una concepción racista del mundo, como las que en su tiempo inspiraron en Europa al nazismo de los holocaustos y de los campos de concentración que hoy llaman en el Tercer Mundo centros de refugiados, y que son realmente concentrados por la pobreza, el hambre y la violencia; las mismas concepciones racistas que en África inspiraron al monstruoso sistema del apartheid”.