"No vamos a renunciar a seguir haciendo un aporte internacional en la lucha por la paz, en la lucha por la distensión; es decir, no vamos a renunciar a esos esfuerzos. Es nuestro deber hacerlo".
"Sabemos los problemas que tiene el mundo, sabemos la necesidad de insistir en la búsqueda de la paz, en la colaboración internacional, en la solución de los problemas económicos, en la solución de los problemas del desarrollo para el mundo. Sabemos que ese es deber nuestro, obligación nuestra, y no vamos a renunciar a seguir luchando".
"¡Con bloqueo, o sin bloqueo, seguiremos luchando frente a todas las dificultades, frente a todas!, las dificultades naturales, las dificultades de cualquier índole. No van a lograr jamás que se desaliente nadie en las filas de nuestra Revolución!"
"La libertad no es un camino fácil, la verdadera libertad, la verdadera justicia no es un camino fácil, y nuestra historia nos lo enseña, nos lo enseña nuestra historia. Empezaron las luchas por la independencia en 1868, (…) por estas tierras que fueron bañadas con la sangre de tantos héroes. Empezaron las luchas de 1868, y lucharon 10 años, y no obtuvieron la victoria; y esperaron casi 20 años para reanudar la lucha otra vez, y lucharon años y tampoco alcanzaron la victoria a causa de la intervención yanki; y fue después de 90 años de lucha, puede decirse, en el siglo pasado y en el presente siglo, que pudimos ser dueños por primera vez de nuestro destino ¡Verdaderamente dueños! Nuestra responsabilidad histórica es saber qué hacemos con esa libertad y cómo empleamos la oportunidad que hemos conquistado en la historia."
“En Nicaragua hay una revolución popular, en primer lugar, una revolución popular cuya fuerza fundamental se basa en los obreros, los campesinos, los estudiantes y las capas medias de la población. Ahora, esa revolución popular dirige el proceso, planifica el proceso, para hacer en cada momento lo que en cada momento deba hacerse”.
“La lucha sandinista logró una gran simpatía y una gran solidaridad internacional; no solo en América Latina, sino en todo el mundo. Esa forma amplia de gobierno que ellos han establecido es sin dudas muy beneficiosa a los efectos de poder seguir contando con el apoyo más amplio en el campo internacional”.
"Sólo la Revolución Socialista puede elevar a la mujer de su condición de esclava, de instrumento de placer, de víctima de todos los prejuicios, de cruel discriminación social en la sociedad de clases, a la plena igualdad, dignidad y oportunidad en el socialismo. Si aún no lo hemos logrado cabalmente, avanzamos por ese camino y con su propia lucha y la de todos los revolucionarios alcanzaremos esta histórica, justa e irrenunciable meta de nuestra Revolución. La Patria entera recibirá sus frutos. Es imprescindible para el futuro humano que la sociedad pueda disfrutar los beneficios que pueden ofrecerle la abnegación, espíritu de sacrificio, insuperable sentido de responsabilidad y toda la capacidad política, administrativa y humana de que la naturaleza dotó a la mujer."
“Los revolucionarios, por naturaleza, somos optimistas. No creemos, sin embargo, en la espontaneidad: creemos que la paz, la distensión, la coexistencia civilizada entre los Estados, debemos conquistarlas con nuestra lucha y con nuestra fuerza”.
“La paz es solo la condición primaria para poder volcar, consecuentemente, los colosales caudales de energía y recursos necesarios para que toda la humanidad, y no solo una parte de ella, pueda vivir en forma honorable, decente y decorosa.”
“La lucha por la calidad se gana fundamentalmente en la escuela, en la capacidad del director y del maestro por movilizar a la familia y a la comunidad en el cumplimiento de los objetivos de la educación; en ganar el apoyo de los consejos de escuela y de las organizaciones juveniles y de masas; en lograr que alumnos y trabajadores conozcan sus deberes, en exigir el cumplimiento de esos deberes y en tener moral suficiente para exigir. La calidad se debe expresar en el resultado de la enseñanza y de la educación”.
“Vivimos en el mundo que nos tocó vivir y luchamos por un mundo mejor; pero nuestras mentes, nuestras inteligencias, nuestros corazones están preparados para un mundo mucho mejor, para un mundo muy superior, para un mundo como aquel que querían Marx y Engels, en que el hombre fuera hermano del hombre y no lobo del hombre.”
“(…) los países No Alineados continuarán avanzando en su irrenunciable papel como bastión de la paz, la independencia nacional y el desarrollo, fortalecerán su cohesión y su unidad, y seguirán cumpliendo con honor los difíciles deberes que les impone la dramática hora en que nos encontramos”.