"¡Nuestra generación y nuestro pueblo harán realidad los ideales de todas las generaciones anteriores, los ideales de nuestros mambises, cuyos sacrificios hasta hoy habían sido en balde, porque la patria que teníamos estaba muy lejos de ser la patria que ellos soñaron!".

"La gloria de los revolucionarios, de todos los que han combatido, pertenece al pueblo y pertenece a la historia. ¡Los muertos que han caído, cualquiera que haya sido su brazalete, pertenecen a la patria y pertenecen a la historia, no pertenecen a nadie! ¡Los sacrificios que se han hecho pertenecen a la patria y pertenecen a la historia!".

"Yo sabía que el pueblo nos imitaría, y que el pueblo era invencible. Y si este pueblo era invencible antes, cuando no había fusiles y no había la unión que hay hoy, ni la experiencia que hay hoy, yo quiero que me digan quién puede vencer hoy al pueblo de Cuba (EXCLAMACIONES DE: “¡Nadie!”), y si no hay razón sobrada para sentirse optimistas".

"(...)sabía que el pueblo se sumaría, sabía que el pueblo nos prestaría toda la colaboración posible, sabía que miles de jóvenes imitarían nuestro ejemplo, sabía que por cada combatiente que cayera se unirían cien más dispuestos a morir también".

"(...) quien no respete a este pueblo, quien quiera arrebatarle su libertad, su soberanía o su derecho, tendrá que matar hasta el último hombre, hasta la última mujer y hasta el último niño(...)".

"El pueblo sabe que lo que tenemos, por encima de todo, es honradez; que por el camino aprenderemos a hacer las cosas lo mejor posible, a hacer las cosas escuchando las opiniones de los que saben, poniendo siempre el oído al mandato y al sentimiento de nuestro pueblo".

"¡Rendimos un tributo y lo seguiremos rindiendo no solo a los caídos de hoy, a los caídos de ayer, a los caldos de nuestras luchas de independencia, porque los mártires de la libertad, los mártires del progreso de su pueblo, los mártires del ideal, son los mismos de una organización que de otra, de una generación que de otra, de hoy como la de ayer, como la de antes de ayer. Son hombres que han muerto luchando por un sueño, sueño que no se ha realizado, pero sueño que ustedes y nosotros vamos a realizar!".

"Para saber lo que el pueblo quiere, no hay más que venir a hablar con el pueblo, y esa será siempre nuestra línea de conducta; y el día en que yo no pueda pararme delante del pueblo, el día en que no pueda discutir con el pueblo, ese día para mí habrá terminado toda misión y toda función de carácter público".

"Todos los peligros que una revolución tiene en su camino los tendremos que afrontar, tal vez amenazas extranjeras, tal vez agresiones extranjeras; pero frente a todo ello, hay, sin embargo, una inconmovible fe; la fe que nace de dos cosas: de la confianza que tenemos en nosotros mismos y de la confianza que tenemos en nuestro pueblo".

"(...) el pueblo no se puede dormir sobre los laureles; que el camino que tenemos por delante es un camino largo y duro; que la Revolución en su etapa constructiva no será un paseo; que por delante tenemos muchos intereses creados; que toda obra justa encontrará resistencia(...) ".

“Si las ciudades valen por lo que valen sus hijos, si las ciudades valen por lo que se han sacrificado en bien de la patria, si las ciudades valen por el espíritu y la moral de sus habitantes, por el fervor de sus hijos, por la fe y el entusiasmo con que defienden una idea, Sancti Spíritus no podía ser una ciudad más. Y si las ciudades se admiran y los pueblos se quieren por lo que han tenido de fe en las horas difíciles, es lógico que hacia esta ciudad, como hacia otras, especialmente en nuestra patria, sintamos nosotros especial cariño”.

“Es importante que el pueblo sepa desde hoy y comprenda que la Revolución no podrá ser tarea de un día, ni de dos, ni de tres; que nuestros males no encontrarán solución de la noche a la mañana; que será preciso trabajar mucho; que al igual que la guerra no se ganó en un día, […], la Revolución tendrá que realizarse también paso a paso, poco a poco y sin otra divisa también que la del triunfo.”