“Las revoluciones no se hacen por capricho de los hombres, nadie podría decir que el capricho de un grupo de hombres pudiese conducir a un pueblo a una revolución; las revoluciones las hacen las necesidades, y los pueblos no tienen la culpa de las revoluciones; los pueblos las hacen obligados por las necesidades, aunque los que en ellas intervenimos lo hacemos gustosamente”.

“La Revolución es, antes que todo, ese anhelo de hacer el bien a todos los seres humanos; el anhelo de hacer el bien al pueblo, el anhelo de hacer el bien, siempre el bien, nunca el mal”.

“Porque cuando un pueblo está construyendo su futuro, cuando un pueblo se ha salido del pasado y ha roto las cadenas, y ha abierto brecha en medio de una muralla de intereses, ¡ese pueblo no se resigna jamás a abandonar el camino emprendido, a ese pueblo no podrán vencerlo nada ni nadie!”

“[...] Difícil sería hacerle conciencia revolucionaria a un gran terrateniente, difícil sería hacerles conciencia revolucionaria a un usurero, a un garrotero, a un explotador cualquiera del pueblo, pero no podrá ser jamás difícil hacerles conciencia revolucionaria a un obrero, a un campesino, a un hombre humilde del pueblo que no ha explotado jamás a nadie, sino que, por el contrario, ha sido siempre el explotado”.

"¡No somos fuertes porque tengamos milicias, sino que tenemos milicias porque hay espíritu revolucionario y unión en el pueblo!; somos fuertes no porque tengamos fusiles, sino porque hay hombres y mujeres dispuestos a manejar esos fusiles, porque hay un pueblo que está dispuesto a usarlos en defensa de sus derechos sagrados y de sus grandes aspiraciones".

"Es preciso tener en cuenta que sobre nosotros influyó grandemente la lucha de la generación del 30; es preciso tener en cuenta que todos nosotros crecimos oyendo hablar de aquella epopeya y que como estudiantes universitarios todos los años nos reuníamos en la escalinata a conmemorar la caída de Rafael Trejo; que en nuestros oídos resonaron muchas veces los nombres de los que cayeron en aquella lucha, desde Mella hasta Guiteras; de que fue siempre para nosotros una fuente de inspiración aquel rol que la juventud del 30 había desempeñado en la lucha por la liberación nacional, en la lucha por la libertad y por los derechos de nuestro pueblo (...)"

“No somos pueblo que nos quejemos, no somos ni podemos ser pueblo jamás que vayamos a expresar una queja; somos un pueblo demasiado digno para quejarnos”.

“Nada enseña tanto como una revolución, nada enseña tanto como este choque de intereses; los intereses de las grandes masas de un pueblo, los intereses de las grandes mayorías de un país, de esa mayoría que sabe por qué debe luchar”.

“Una revolución no es sino una gran batalla entre los intereses del pueblo y los intereses contrarios al pueblo; una revolución es una gran lucha en la cual todos somos actores, una gran lucha en la cual todos estamos participando, y una gran lucha de la cual nadie puede pretender sustraerse; porque sus consecuencias afectan por igual a los que luchan y a los que pretendieron ser indiferentes a esa lucha”.

“[...]los  hombres pasan, los hombres no son imprescindibles, y que los que duran siempre, los que tienen que ser eternos, son los pueblos[...]”.

"Y nuestro pueblo es uno de esos pueblos que no tembló nunca ante el sacrificio, es uno de esos pueblos que no tembló nunca ante el precio que le obligasen a pagar por su dignidad y por su libertad ; un pueblo que no tembló ni temblará nunca ante el precio que tenga que pagar por su felicidad."

“La vida de la Revolución Cubana no es vida prestada, es vida que nació de la entraña de nuestro pueblo, vida que se alimenta de esa entraña de pueblo, vida vigorosa, vida indestructible; porque por encima de todos esos quehaceres yankis, por encima de todas esas maniobras, por encima de esos planes, hay una realidad viviente aquí, en nuestra isla, que para destruirla, ¡tienen que destruir la isla!”