“Si nos preguntan, ¿qué les permitió resistir? Diría: La conciencia creada a lo largo de 30 años, hasta convertirnos hoy en un pueblo que puede ser exterminado, pero no puede ser rendido; puede desaparecerse de la faz de la Tierra, pero jamás decirse que plegó sus banderas”.
“(…) el desafío que las enfermedades hacen a la humanidad es un desafío serio, grave y creciente, y será creciente en la medida en que el descuido y la inconciencia sobre los problemas de salud pública sean mayores, de lo cual no puede culparse por entero, ni mucho menos, a los países más pobres de la Tierra, ya que aquellos que nos saquearon durante siglos han sido incapaces de dar el mínimo aporte para esa lucha, en vez de gastar el dinero en cantidades fabulosas, en guerras, especulaciones, lujos y otras cuestiones de las que no resultan esenciales en la vida”.
“La Primera Olimpiada Nacional del Deporte Cubano fue una verdadera fiesta del deporte para disfrute pleno de nuestro pueblo, quien fue receptor de un espectáculo de altísima calidad y cuya presencia en las instalaciones, y su participación entusiasta en las competiciones, fue muy estimulante para los atletas”.
“Los países caribeños enfrentamos el reto de sobrevivir y avanzar en medio de la más profunda crisis económica, social y política que hayan sufrido nuestro hemisferio y el mundo, y cuando la globalización neoliberal amenaza con destruir no sólo nuestro derecho al desarrollo, sino incluso nuestra diversidad cultural y nuestras identidades. La única salida para nuestros pueblos es la integración y la cooperación, no sólo entre los Estados, sino también entre los diversos esquemas y organizaciones regionales”.
“Quizás lo más útil de nuestros modestos esfuerzos en la lucha por un mundo mejor será demostrar cuánto se puede hacer con tan poco si todos los recursos humanos y materiales de la sociedad se ponen al servicio del pueblo”.
“(…) el Movimiento de Países No Alineados ha vuelto a ser una fuerza efectiva en la arena internacional de nuestro tiempo. Este Movimiento es hoy más necesario que nunca. Si antes nos esforzábamos por ocupar un lugar digno en medio de la lucha entre dos superpotencias, hoy nos debatimos entre el riesgo del hegemonismo unipolar, y la única forma posible, soportable y aceptable de sobrevivir: la existencia de un mundo multilateral, donde la paz, la libertad, el desarrollo y el progreso puedan tener lugar para todos. Nuestros pueblos así lo necesitan. No podemos defraudarlos”.
“Nuestra especie por primera vez corre real peligro de extinguirse por las locuras de los propios seres humanos, víctimas de semejante "civilización". Nadie, sin embargo, luchará por nosotros, que constituimos la inmensa mayoría. Sólo nosotros mismos, con el apoyo de millones de trabajadores manuales e intelectuales, sembrando ideas, creando conciencia, movilizando a la opinión pública del mundo y del propio pueblo norteamericano, podremos ser capaces de salvarla.”
"Todas las batallas las hemos librado siempre y las hemos ganado con el apoyo del pueblo".
“Frente a peligros políticos y agresiones procedentes del exterior, jamás se debilitará un átomo nuestra disposición de defender la patria y el socialismo. Por el contrario, meditamos con profundidad y perfeccionamos cada vez más nuestros conceptos sobre la guerra de todo el pueblo, sabiendo que ninguna técnica, por sofisticada que sea podrá vencer jamás al hombre. Unido a esto, la convicción y la conciencia serán cada vez más fuertes. La batalla de ideas, nuestra arma política más poderosa, proseguirá sin tregua”.
“Como peligros internos, pienso fundamentalmente en riesgos de tipo social o moral que afecten a nuestra población y ocasionen daños a su seguridad, a su educación o a su salud. Bien es conocido cuánto hemos luchado contra el hábito de fumar y cuánto hemos reducido su consumo. Del mismo modo luchamos contra los excesos en el consumo de alcohol o contra el hecho doloroso de que sea consumido en estado de gestación, lo que puede provocar el nacimiento de niños con retraso mental u otras graves limitaciones físicas”.
"La batalla por la paz y la integridad de Iraq es una batalla política y no militar. Si la verdad puede ser asegurada, si la mentira puede ser vencida, la paz en la región aún puede salvarse, con beneficio incluso para el propio pueblo de Estados Unidos. En esa guerra sólo ganarían los productores de armas o los que albergan el imposible sueño de que 6.300 millones de seres humanos, hambrientos y pobres en su inmensa mayoría, puedan gobernarse por la fuerza."
"No deseamos que la sangre de cubanos y norteamericanos sea derramada en una guerra; no deseamos que un incalculable número de vidas de personas que pueden ser amistosas se pierdan en una contienda. Pero jamás un pueblo tuvo cosas tan sagradas que defender, ni convicciones tan profundas por las cuales luchar, de tal modo que prefiere desaparecer de la faz de la Tierra antes que renunciar a la obra noble y generosa por la cual muchas generaciones de cubanos han pagado el elevado costo de muchas vidas de sus mejores hijos. Nos acompaña la convicción más profunda de que las ideas pueden más que las armas por sofisticadas y poderosas que estas sean. Digamos como el Che cuando se despidió de nosotros: ¡Hasta la victoria siempre!"