"Si no hubiéramos tenido confianza en las ideas, si no hubiéramos tenido confianza en el pueblo, si no hubiéramos tenido confianza en las virtudes de nuestro pueblo, que se empezó a gestar allá desde los años sesenta y ocho, en las guerras de independencia, en el heroísmo de aquellos tiempos, en las ideas de Martí, en los esfuerzos de nuestros independizadores, los que lucharon por nuestra independencia, y a pesar de las décadas que nos cayeron de veneno yanki y de corrupción yanki, si nosotros no hubiéramos creído en el pueblo, ¿a dónde habríamos ido a parar?"

"Lo que ha hecho esta Revolución por los derechos humanos se demuestra en el hecho de haber puesto fin a toda forma de discriminación, tan repugnante, tan injusta como la que existía en nuestro país, por cuestiones de color de la piel; discriminación por cuestiones de sexo y otras similares."

"Queremos un mundo sin hegemonismos, sin armas nucleares, sin intervencionismos, sin racismo, sin odios nacionales ni religiosos, sin ultrajes a la soberanía de ningún país, con respeto a la independencia y a la libre determinación de los pueblos, sin modelos universales que no consideran para nada las tradiciones y la cultura de todos los componentes de la humanidad, sin crueles bloqueos que matan a hombres, mujeres y niños, jóvenes y ancianos, como bombas atómicas silenciosas".

"[...] los creyentes no tenían por qué tener contradicción con los revolucionarios, ni los revolucionarios con los creyentes; que nosotros queríamos hacer una revolución social y que respetábamos las concepciones religiosas y las concepciones filosóficas que pudiera tener cualquier creyente."

“[...] Y cuando no existe el mestizaje en la sangre, tiene que existir el mestizaje en el alma.”

“Albergo la más firme convicción de que el actual orden económico impuesto por los países ricos no sólo es cruel, injusto, inhumano, opuesto al curso inevitable de la historia, sino también portador de una concepción racista del mundo, como las que en su tiempo inspiraron en Europa al nazismo de los holocaustos y de los campos de concentración que hoy llaman en el Tercer Mundo centros de refugiados, y que son realmente concentrados por la pobreza, el hambre y la violencia; las mismas concepciones racistas que en África inspiraron al monstruoso sistema del apartheid”.

"Por razones puramente racistas, las peores y las más prolongadas sanciones penales recaen sobre los afronorteamericanos, y dentro de la rica sociedad norteamericana les corresponden la mayor pobreza y las más miserables condiciones de vida".

“El racismo, la discriminación racial y la xenofobia constituyen un fenómeno social, cultural y político, no un instinto natural de los seres humanos; son hijos directos de las guerras, las conquistas militares, la esclavización y la explotación individual o colectiva de los más débiles por los más poderosos a lo largo de la historia de las sociedades humanas”.

"La Revolución, más allá de los derechos y garantías alcanzados para todos los ciudadanos de cualquier etnia y origen, no ha logrado el mismo éxito en la lucha por erradicar las diferencias en el status social y económico de la población negra del país, aun cuando en numerosas áreas de gran trascendencia, entre ellas la educación y la salud, desempeñan un importante papel."

“Esta pudiera decirse, con razón, que fue la cuna de la liberación de Sudáfrica; pero un día será como la cuna de la dignidad de toda África. Y no es que el África no haya luchado, no es que el África no cuente con miles y decenas de miles de actos heroicos, pero aquí quedaba el más doloroso recinto de un sistema de esclavización y de injusticia…”

“El racismo y la discriminación existen en la sociedad estadounidense desde que nació, hace más de dos siglos. Negros y latinoamericanos han sido allí siempre discriminados. Sus ciudadanos fueron educados en el consumismo. La humanidad está objetivamente amenazada por sus armas de exterminio masivo”.