“Yo creo que tocios los mártires de la Iglesia lo fueron seguramente por un sentimiento de lealtad, por algo en lo que creían firmemente. Puede haberlos ayudado, desde luego, la idea de otra vida en que su acción sería premiada, pero no creo que fuera el móvil fundamental. En general, la gente que hace algo por temor teme más al fuego, teme al martirio, teme a la tortura, no se atreve a desafiarlos. Las personas que se preocupan por obtener bienes materiales, placeres, premios, tratan de preservar la vida y no la sacrifican. Yo creo que los mártires que tuvo la Iglesia a lo largo de su historia, tienen que haber sido movidos por algo más inspirador que el temor o el castigo. Entender eso es mucho más fácil para cualquiera de nosotros”.
“Yo creo que la convicción es lo que hace mártires. No creo que nadie se hace mártir simplemente porque espere un premio, o porque tema un castigo; no creo que nadie se comporte heroicamente por eso”.
“Yo hago también el Bachillerato en colegio de jesuitas. Así, analizando retrospectivamente qué cosas influían, a mi juicio, de una manera que no era positiva, puedo decir que todo era muy dogmático: esto era así porque tenía que ser así; hay que creerlo, aunque no se entienda-, si no lo crees, aunque no lo entiendas, es una falta, un pecado, un acto digno de castigo. Es decir, la no utilización del razonamiento, yo diría; el no desarrollo del razonamiento y del sentimiento”.
"Hay muchas más cualidades en los principios religiosos que los que son únicamente políticos, a pesar de que estos se refieren a los ideales materiales y físicos de la vida. También muchas de las obras artísticas más inspiradas nacieron de manos de personas religiosas, un fenómeno de carácter universal".