“Cada obra de la Revolución muchas veces concita enemistades, pero también es muy cierto que cada obra de la Revolución, cada obra justa, profundiza el amor del pueblo hacia su Revolución; profundiza el fervor de los hombres y mujeres honestos de nuestro país, y afianza más la Revolución.”

“A las nuevas generaciones las deberá forjar la patria en el sentimiento de amor hacia ella; las nuevas generaciones deberán ser generaciones revolucionarias, y es deber de la Revolución forjar a las generaciones futuras”.

“La Revolución es una gran escuela, y nos enseña todos los días lo que debemos hacer. Y tenemos una lucha seria, una lucha seria delante, dura; el enemigo emplea todas sus armas, agita cuantos recursos tiene en sus manos, las mentiras, los prejuicios; agita toda la herencia y el bagaje que han ido dejando aquí, sobre la cual han ido edificando su imperio; todo contra el pueblo, para dividir al pueblo, para debilitar al pueblo, sencillamente para dominar al pueblo, para doblegar al pueblo, para vivir sobre las espaldas del pueblo”.

“Si el imperialismo creía que iba a debilitar al pueblo, la diferencia es harto elocuente; la diferencia entre el día en que estalló “La Coubre” y el día de hoy se puede medir no en armas menos, no en toneladas menos de medios de defensa; hay que medirla en toneladas más, hay que medirla en miles de toneladas más de armas, y armas que ya el pueblo sabe manejar”.

“[…] es un deber de todos, el deber de trabajar […]. Esa es la clave del problema: el número tan grande de personas que quieren comer sin trabajar. Ese es el quid de la cuestión: el gran número de personas que quiere vivir sin trabajar, que quieren comer sin trabajar, vestir sin trabajar. Y los hombres debemos, en esto, cuando menos imitar a las hormiguitas. Las hormiguitas trabajan todas, y acumulan para cuando viene el invierno, y ustedes se sienten con el deber de contribuir a la colectividad. Por ese problema de que la Revolución entiende que el trabajo es honroso, y que es deber de todos trabajar y contribuir a la creación de los bienes que han de servir para satisfacer
las necesidades de todos, por eso solo, la Revolución tiene unos cuantos enemigos”.

Para comprender una revolución, no basta saber lo que una revolución ha hecho o es capaz de hacer.  ¡Para comprender una revolución, hace falta saber también el precio que hay que pagar por ella!

“Y nuestra Revolución es uno de esos acontecimientos que hará historia; y del pueblo que está haciendo la revolución, y de la generación que está haciendo la revolución, hablarán mañana con admiración las generaciones venideras de Cuba, de América y del mundo entero”

“Hay que formar conciencia revolucionaria en el pueblo; hay que exponer los fundamentos de la Revolución, las razones de la Revolución, la justicia de la Revolución”.

“A esta Revolución la defienden sus hechos, sus leyes justas, su espíritu de combate, su patriotismo, su ardor, su pueblo; la defiende la clara conciencia que tenemos todos de que se trata de una verdadera revolución, la clara conciencia que tenemos todos de que estamos enfrascados en una lucha dura, en una lucha ardua; que estamos luchando contra los recursos de un poderoso imperio y contra los aliados de ese imperio, los vendidos a ese imperio; que tenemos una lucha dura pero que estamos dispuestos a afrontarla; que tenemos una lucha dura pero que vamos a salir victoriosos”.

 

“Ojalá no hubiese tenido que esperar tanto tiempo nuestro país para hacer una Revolución; ojalá no hubiesen tenido que esperar más de siglo y medio, o tanto como siglo y medio, los demás pueblos de América Latina; siendo este país el país privilegiado que ha podido hacer la primera gran revolución social en este continente; cuanto más profunda y cuanto más extraordinaria sea esa revolución, y cuanto más lejos llegue y cuanto más pueda constituir un ejemplo para los demás pueblos hermanos de este continente, ¡tanto más podremos sentirnos orgullosos los cubanos del privilegio de hacer esa Revolución!”

“Un proceso revolucionario trata de alcanzar para un país el mayor avance, trata de alcanzar para un país toda la justicia posible. Detener el proceso revolucionario sería traicionar la Revolución; marcar límites en medio de un proceso revolucionario, es traicionar la Revolución; poner un límite al salto de un pueblo en la historia es traicionar a ese pueblo, es como frenar a un pueblo que marcha veloz hacia el futuro”.

“La Revolución tiene en su haber el haber cumplido las promesas que le hizo al pueblo. No hay, virtualmente, ninguna legislación, ninguna ley revolucionaria que no sea expresión de lo que al pueblo le prometimos desde los inicios mismos de la lucha contra la tiranía batistiana”.