"(...) Eduardo Chibás no nos había abandonado, Eduardo Chibás estaba con el pueblo, Eduardo Chibás estaba presente, su obra estaba latente en el pueblo, y sobre esa base se edificó la Revolución triunfante que hoy está en el poder".

"El 26 de julio fue, pues, la continuación de la obra de Chibás, el cultivo de la semilla que él sembró en nuestro pueblo.  Sin Eduardo Chibás no hubiese sido posible la Revolución Cubana. Nos faltó su presencia física, todos le echamos de menos".

“Nosotros no mandamos al pueblo, sino que obedecemos al pueblo. Nosotros hacemos únicamente lo que al pueblo convenga, únicamente lo que el pueblo manda. Porque por primera vez hay una revolución de verdad en Cuba, por primera vez nuestro pueblo es soberano, nuestro pueblo manda; porque nosotros no recibimos órdenes del extranjero, a nosotros no se nos puede venir con recaditos ni con órdenes.”

"Hemos llegado hasta aquí, ¿verdad?, hemos hecho algo. Pues vamos a defenderlo, vamos a defender lo que hemos hecho y vamos a seguir adelante, ¡eso es lo que importa!".

“Yo sé que cuando un pueblo está unido como este y tiene fe y tiene hombres que no lo van a traicionar, es un pueblo invencible; y que a la Revolución nada ni nadie podrá vencerla”.

“Hay que estar unidos para defender los intereses de la patria, que están por encima de todos los demás intereses”.

“La Revolución no se acobarda frente al ataque, la Revolución no se debilita frente al ataque, sino que se crece, que se hace más fuerte, porque esta es la Revolución de un pueblo valiente y peleador”.

"(…) porque estoy muy consciente de que esta Revolución no la detiene nada ni nadie, y porque, además, a mis enemigos les voy a decir algo: que detrás de mí vienen otros más radicales que yo; que del mismo modo que atacando a nuestra justicia revolucionaria no han hecho más que fortalecer la Revolución (...)".

"(...) las revoluciones no pueden depender de un hombre, que el destino de los pueblos no puede depender de un hombre, que las ideas justas no pueden depender de un hombre (...)"

“La Revolución Cubana se puede sintetizar como una aspiración de justicia social dentro de la más plena libertad y el más absoluto respeto a los derechos humanos.  Nuestra Revolución hay que defenderla como se defiende, no algo de Cuba, sino algo de América”.

“Tengan la seguridad de que somos hombres conscientes de nuestra responsabilidad con nuestra patria, de nuestra responsabilidad con los pueblos oprimidos y de nuestro deber ineludible de solidaridad con todos los pueblos del continente americano; que somos revolucionarios, y que ser revolucionario no es llamarse así como se llaman muchos. Ser revolucionario es tener una postura revolucionaria en todos los órdenes, dedicar su vida a la causa de los pueblos, dedicar su vida a la causa de la revolución de los pueblos, a la plena redención de los pueblos oprimidos y explotados”.

“Se decía que era imposible una revolución contra el ejército, que las revoluciones podían hacerse con el ejército o sin el ejército, pero nunca contra el ejército, e hicimos una revolución contra el ejército”.